jueves, 3 de octubre de 2013

Caminando con el Sol


El calendario maya es igual al chino en cuanto al modo de calcular el tiempo. Además, los dos se representan en forma de rueda. Como cualquier calendario, sirve para medir el tiempo, que como todos sabemos, depende del movimiento de la Tierra y el Sol. Esta medición es una descripción  detallada  del pasaje del tiempo y del cambio de las estaciones. El Sol no solamente es esencial para nuestra subsistencia sino que además, desde la antigüedad más remota, está ligado a la temporalidad. Por eso estos dos elementos, que son la importancia de la energía del sol y la regularidad de su movimiento, se combinaron para que los hombres podamos organizar nuestra economía, nuestras actividades y administrar nuestras energías.


En idioma chino el caracter Sol日 (rì) significa día y está presente como radical en caracteres relacionados con el tiempo y la temporalidad, como por ejemplo, tiempo 时间 (shí jiān), mañana 明天 (míng tiān), temprano 早 (zǎo), tarde 晚 (wǎn).

Lo hermoso del gráfico del calendario maya Cholq’ij es que en el centro hay un hombre, que está en una posición encorvada cargando sobre sus espaldas al tiempo en sus diferentes representaciones. Hace poco me enteré de que ese personaje en el centro del calendario representa a los Ajq'ij (cargadores del tiempo o daykeepers). Son miembros de su comunidad considerados guías espirituales y sanadores, respetados como autoridades morales (no políticas) en su clan, o círculo cercano. Lo que me fascina de esta idea es que esta persona respetada es un hombre o mujer que vive al mismo ritmo del Sol. Se levanta al amanecer, ofrece un sacrificio y realiza un saludo ritual al sol. Además, conoce profundamente al calendario. Como ropa distintiva, lleva en su cabeza una tela tejida de tal forma que refleja los cuatro puntos cardinales y el recorrido el Sol en la bóveda celeste. El Ajq’ij o cargador del tiempo considera que esta práctica es necesaria para que el Sol pueda realizar su recorrido diario, y que a través de estos ritos, lo ayuda a llevar adelante el arduo trabajo de atravesar el cielo ascendiendo durante la mañana, deteniéndose brevemente en la cima al mediodía y descendiendo a las profundidades durante la noche para descansar, y emerger nuevamente al alba.

El Ajq’ij me da la perfecta imagen de un practicante, ya que persiste acompañando al Sol diariamente y así realimenta y profundiza su poder y conocimiento. La importancia de la práctica es algo que también aprendí de los chinos.

Me pregunto qué sienten estas personas que llevan adelante su trabajo diario de la mano del Sol, el astro más poderoso para la vida en la Tierra. Se trata de una actitud de humildad ante las fuerzas superiores que da fuerza y poder a estos encargados de cuidar el tiempo. Es un modelo de la ley a seguir.

Otra vez, la sabiduría ancestral me conecta de un modo simple y directo con la naturaleza. Conectarme con ella también es conectarme con mi naturaleza interna. Aunque no sea fácil.



Aquí, un video en inglés donde un Ajq'ij moderno explica brevemente en qué consiste el rol de portador del tiempo.

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