Contiene herramientas para investigar y acercarte a la China, una cultura milenaria y durante tantos años cerrada al resto del mundo que hoy se abre como una caja sin fondo que nos ofrece elementos simples que cada uno de nosotros puede traer a su ámbito particular, personal y profesional, sea desde el deporte, la medicina, el arte, la arquitectura, etc. para repensar y enriquecer nuestra vida. Un modo de observar la naturaleza para encontrarnos con nosotros mismos. Una caja una puerta.
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domingo, 14 de junio de 2020
miércoles, 3 de junio de 2020
martes, 26 de mayo de 2020
domingo, 17 de mayo de 2020
jueves, 7 de mayo de 2020
viernes, 1 de mayo de 2020
sábado, 25 de abril de 2020
domingo, 19 de abril de 2020
Forma 88 estilo Yang, comienzo.
A lo largo de cientos de años, las técnicas y la sabiduría de las artes marciales se transmitieron de generación en generación a través de sus formas. Son esenciales en el entrenamiento. Interviene un trabajo físico y de respiración pero también mental, de coordinación, concentración, memoria y paciencia, así como espiritual. Como es una práctica individual que desarrollamos solos, se lo puede ver como un modo de conocerse a sí mismo.
Aquí, el comienzo de la forma 88 estilo Yang para aprender a hacerla paso a paso.
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jueves, 26 de marzo de 2020
La gloria de respirar
Relajarse no es fácil. Cuando estoy tensionada, aunque sepa que me tengo que relajar, no alcanza con una simple orden de mi cerebro. Mejor, buscar otro idioma para relacionarse con el cuerpo.
Los chinos desde hace milenios vienen diseñando rutinas o formas de ejercicios para la respiración. A partir de la segunda mitad del siglo pasado se difundió masivamente la serie de "18 ejercicios de taichi chikung" que combinan movimientos del taichichuan (arte marcial) y del chikung (ejercicios de respiración). Ambas disciplinas apuntan a curar, prevenir enfermedades, fortalecer y mantener la salud.
Los movimientos son sencillos, fáciles de aprender, seguros y cómodos. Se adaptan a todas las edades y se pueden hacer de pie o sentados. Exigen una postura correcta, movimientos parejos y lentos, expresión ligera y alegre.. Y sobre todo coordinar bien los movimientos con la respiración, de manera que exterioricen el modo de respirar, cada vez que el movimiento sube y se abre, se inhala y cuando baja y se cierra, se exhala.
En el mundo del arte marcial chino y del chikung todas las secuencias o formas se dividen en posturas y cada postura tiene un nombre. Así nos transmiten por un lado una imagen del movimiento y por otro cómo hacerlo, nos da un cierto contenido emocional, es decir una idea de la postura. Este mecanismo a mí me hace acordar al de la escritura china, que son ideogramas: una escritura que combina imágenes con significado y cierta referencia al sonido. (Si les interesa el tema pueden entrar en Caracteres chinos (más que mnemotecnia). https://lodejimena.blogspot.com/search/label/Caracteres%20chinos%20%28m%C3%A1s%20que%20mnemotecnia%29).
Conocer los nombres de las posturas nos puede ayudar mucho para ir memorizando los movimientos y además podemos usarlos para profundizar en la concentración adecuada, ya que el bienestar, la relajación, el gozo, son parte importante de una correcta respiración. Aprovecho para recordar que ésta no se da sólo a nivel de los pulmones, sino en todo y cada rincón de nuestro organismo, y que según la medicina china taoísta, la piel es la terminación de los pulmones. Absolutamente todo nuestro ser respirando, hasta los últimos pelitos. Después de quince, veinte minutos de practicar, seguro que nos sentimos más relajados.
POSTURAS:
1- NIVELAR EL AGUA DE LA FUENTE: Subir y bajar los brazos buscando una sensación de seguridad, estabilidad y serenidad.
2- AMPLIAR EL CORAZÓN: Abrir los brazos imaginándose en la cima de una montaña, respirando el aire puro.
3- BLANDIR EL ARCO IRIS: Sentirse dentro de un arco iris de colores y moverlo con los brazos hacia un lado y el otro con alegría.
8- CONTEMPLAR LA LUNA LLENA DEL MEDIO OTOÑO: Girar hacia atrás y apuntar con las manos hacia una luna llena imaginaria. La del Medio Otoño refleja un momento de plenitud, es una de las más grandes y brillantes del año.
9- EMPUJAR HACIA LA DIAGONAL: Empujar alternadamente hacia la diagonal opuesta sintiendo la firmeza de nuestras palmas.
10- MANOS COMO NUBES: Ondular los brazos hacia un lado y el otro sintiéndonos como una nube que se mueve en forma mancomunada.
11- MIRAR EL CIELO Y LLENAR LA BODEGA DE PECES: Con una pierna adelante, abrir los brazos y mirar el cielo con interés, luego recoger imaginariamente del suelo redes llenas de peces.
12- EMPUJAR EL OLEAJE: Imaginarse empujando las olas del mar y acompañar su marea que viene y va.
13- VOLAR COMO LA PALOMA: Separar los brazos desde adelante hacia atrás imitando las alas de la paloma y sentir la alegría de volar.
14- PRACTICAR ARTE MARCIAL: Llevar los puños al frente con energía, sabiendo que éste es un ejercicio de fortalecimiento.
15- VOLAR COMO LA GRULLA: Subir y bajar los brazos a los lados del cuerpo como bellas figuras ingrávidas.
16- GIRAR COMO LA RUEDA: Girar la cintura y los brazos en forma redonda hacia un lado y el otro.
17- REBOTAR LA PELOTA: Levantar las manos y los pies alternadamente mientras nos sentimos despreocupados y livianos como niños jugando.
18- AQUIETAR EL QI: Después de la práctica, estabilizar nuestra energía, unificarla y llevarla al tantien.
Aquí, un video del Maestro Wing Cheung. Su forma se parece a la que practicamos los lunes en la plaza.
Y si quieren leer más sobre el tema respiracion, aquí otra subida, El cumpleaños y el qi. https://lodejimena.blogspot.com/2016/10/el-cumpleanos-y-el-chi.html
lunes, 16 de marzo de 2015
DESCUBRIR, ENCONTRAR: PERCIBIR PRACTICANDO
Descubrir y encontrar significan
casi lo mismo, sólo hay un matiz que las diferencia: descubrir se relaciona más
con develar, con destapar, sacar lo que está cubriendo. Encontrar es hallar
algo o porque se lo busca o porque en determinado momento se hace evidente.
Para mí el taichi chuan fue un descubrimiento. Primero, porque cuando
empecé en el `90 era una disciplina
absolutamente exótica y no tenía ni idea de qué se trataba. Después, al empezar
a practicar, supe que a través de los movimientos suaves se conseguía fuerza y que la concentración en medio de la
lentitud me daba agilidad. Fui descubriendo nuevas posibilidades y mi percepción
se fue ampliando, por ejemplo me di cuenta de que no sólo los movimientos de la
forma son redondos, sino que todo el espacio que me rodea también es redondo. Incluso
mi propio registro corporal se fue modificando. A raíz de las exigencias del
taichi (fluidez, armonía, unidad de cada parte del cuerpo y de cada movimiento
en la secuencia) aprendí que somos una unidad cuerpo-mente-espíritu, donde el
cuerpo realiza los movimientos que organiza la mente gracias a la energía del
espíritu.
Estaba asomándome al mundo de las artes marciales chinas. Pero a este mundo,
sólo te podés asomar a través de la práctica y lo que más me asombraba era lo
que sucedía en mí al hacerlo. No sabía que tenía equilibrio, agilidad,
elasticidad, que podía ser más eficiente a través de la concentración y la
armonía, ni que tenía capacidad de memorizar y almacenar secuencias de
movimiento diferentes y variadas. En
realidad, todas éstas son capacidades naturales de nuestro organismo, siempre
habían estado allí pero yo no las había percibido.
Entonces tomé conciencia de la palabra
“encontrar”, que es un término que escuché de todos mis maestros chinos de
taichi. En las clases la usan como “comprender”, pero se refieren a una
comprensión que se da a través de la propia práctica y la experiencia personal.
Por eso en vez de preguntar “¿comprende?” preguntan “¿encuentra?”, porque uno
va encontrando, al practicar, cosas que no había notado antes y que de pronto
se nos aparecen. Generalmente, en el momento de entender algo de un movimiento,
una postura, la respiración o cualquier aspecto de la práctica, inmediatamente
uno tiene una sensación particular que sintetiza el conocimiento físico y mental que logró
hasta ese momento y siente que encontró
algo nuevo. No porque no estaba ahí, sino porque simplemente no lo había
percibido antes. No es que encontramos algo que perdimos, de hecho estamos
aprendiendo algo nuevo. Es más bien un “darse cuenta” y éstos son momentos impagables
de la práctica. No es casualidad que esta palabra "darse cuenta" está escrita en la espalda de Goku, el protagonista del manga japonés Dragon Ball. (Aquí "DARSE CUENTA" en la espalda de Goku).
Con el idioma chino me pasó algo parecido: fue un descubrimiento poder
hablar y entender un idioma tan ajeno y después, con la práctica, fui encontrando
que los chinos construyen su propio modo de comunicar el significado, pero el
significado vive adentro de cada uno de nosotros en cualquier cultura. Por otro lado, tanto hacer taichi como
estudiar un idioma, en particular el chino, es el arte de relacionar. Cada vez
que establecemos una nueva interconexión entre dos o más partes del sistema, entonces encontramos, más que
descubrimos, algo nuevo, porque según nuestra percepción, antes no estaba allí,
somos nosotros los que en un acto creativo construimos esa interrelación, la
sentimos a través de nuestros cinco sentidos y nuestra mente y le damos sentido.
Este acto de “encontrar” se repite, evoluciona y crece con cada práctica.
En chino existen tres palabras emparentadas entre sí que significan descubrir y encontrar y pueden ser muy ilustrativas . Las tres empiezan con el carácter 发(fā) que significa “emitir” 发现 (fāxiàn) sería “emitir - visión” o “hacerse visible, presente”de allí, descubrir, encontrar . 发觉 (fā jué), “emitir - sensación” o “hacerse tangible, percibirse a través de los sentidos”. 发明 (fā míng), “emitir - luz” o “salir a la luz”.
¡PRACTIQUEMOS!
El aporte más importante de practicar es que nos da ganas de practicar.
Aunque sean cinco minutos, esos cinco minutos siembran nuestro deseo de volver
a hacerlo. Sabemos que hacer taichichuan nos da bienestar y además beneficia
nuestra salud en general. Pero ejercitarlo implica un gasto de energía,
entonces nuestro cuerpo, con su sabiduría natural dice “no, no, no te gastes”.
Y tiene razón, no es bueno desperdiciar energía. Pero esta vez es distinto, y
nuestro organismo al poco tiempo empieza
a responder, a ir perdiendo su pereza, hasta
que llega un momento en que uno siente que “el cuerpo te pide”
practicar. Ahora se da cuenta de que lo necesita.
Practicar es la única puerta para entrar al
conocimiento de cualquier idioma, inclusive del taichichuan. Lo que aprendemos practicando nunca es un conocimiento duro
ni adocenado, sino que está vivo, nosotros participamos en forma activa y
creativa en su construcción. Se asienta en nuestro interior y crece desde
adentro hacia afuera.
Siempre me acuerdo del comentario de un alumno mío de taichichuan: “el
taichi (o tratar de hacerlo) es como
jugar al golf: la pelotita
siempre está ahí, el problema es pegarle”. Coincido plenamente, el
taichi está ahí, nosotros estamos ahí, el universo entero está ahí, el tema es
si tenemos el coraje de encontrarlo.
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http://lodejimena.blogspot.com.ar/2012/04/de-corazon-https://lodejimena.blogspot.com/2015/04/animales-de-costumbres.html
jueves, 17 de octubre de 2013
Cada decisión, un acto de vida
¿Qué se necesita para tomar una decisión?
Cuando tomamos una decisión se pone en juego toda nuestra persona, en cuerpo, mente y espíritu. Según la ciencia moderna, hay fundamentalmente tres hormonas que intervienen en la toma de decisiones: el cortisol, la testosterona y la oxitocina.
El cortisol se produce en las glándulas suprarrenales y su secreción está controlada por el hipotálamo, ubicado en el centro de la cabeza. Su producción está vinculada al estrés y actúa en la evaluación de situaciones de riesgo. En exceso puede resultar paralizante e impedir la toma de decisiones.
La testosterona es segregada principalmente por las glándulas sexuales (testículos y ovarios) y en menor medida por las suprarrenales. Esta hormona genera confianza en uno mismo y capacidad de asumir riesgos. Su déficit genera indecisión, mientras que su exceso puede generar egocentrismo y desconsideración frente a los demás.
La oxitocina se genera en el hipotálamo y tiene importancia en la construcción de lazos de colaboración, de vínculos con los demás y en la confianza en los otros. Tiene un efecto contrario a la testosterona.
Estas tres hormonas actúan de modo conjunto y se equilibran mutuamente al tomar una decisión. Las hormonas estimulan los cambios químicos necesarios para que nuestro organismo pueda responder a las situaciones externas. Se trata de un elemento maravilloso que conecta la mente con el cuerpo. Podemos comprender con nuestra mente, podemos saber lo que necesitamos, ¿pero cómo convertimos nuestro pensamiento en acción? Las hormonas disparan instantáneamente las respuestas de nuestro cuerpo y nos hacen actuar en coherencia con el pensamiento.
Por otro lado, las hormonas se vinculan íntimamente con nuestros sentimientos. Es difícil saber hasta qué punto las emociones generan cambios hormonales y viceversa, pero lo que me resulta evidente es que no podríamos hacer nada sin esta estrecha relación entre el pensamiento, el cuerpo y las emociones.
Como siempre, la sabiduría antigua sintetiza campos que parecen diferentes e inconexos y sin embargo en la realidad actúan en conjunto y potencian mutuamente sus efectos. Si podemos explicar cosas es porque también somos incapaces de explicar cosas. Si hay cosas que tienen explicación también hay cosas que no tienen explicación. La emoción tiene el poder de mantenernos conectados aun con lo que no tiene explicación.
domingo, 16 de diciembre de 2012
El número tres y el tantien
¿Por qué el tres es un número mágico? Desde chica siempre supe que es “a la una, a las dos, a las tres”, “la tercera es la vencida”, “no hay dos sin tres”, “pedir tres deseos”, “los tres Reyes Magos”, “las tres Marías”. Para los católicos, Dios está formado por tres, la Santísima Trinidad.En el taichi chuan se habla del tantien como centro del organismo. Está debajo de nuestro ombligo. No sólo es un centro geográfico sino que además, en esta zona se guarda la esencia que se transmite de generación en generación. Pero cuando profundizamos en la práctica del taichi, aprendemos que tenemos tres tantien o centros: el tantien inferior u original, recién mencionado, el tantien central o del corazón, que se encuentra en el medio del pecho y el tantien superior o espiritual que se encuentra en el medio de la cabeza, a la altura del entrecejo.


Tantien, en chino dān 丹 (rojo, elixir) tián 田 (campo cultivado), nos da la idea de que estos centros no son campos salvajes sino que se trabajan y cultivan con energía para obtener un elixir.
El número tres es muy significativo ya que los chinos, desde su origen, consideran que el número tres sintetiza la condición humana, define al hombre y a toda forma de vida, como ese punto donde interactúan las fuerzas del cielo y de la tierra. Como seres humanos, que a diferencia de los otros animales tenemos una posición erguida, estos tres tantien conforman una especie de torre o columna y, como dicen los chinos, animan un pequeño universo que responde al gran universo.
Confucio siempre hablaba de la importancia del centro. En taichi chuan tratamos de mantener el centro en medio de situaciones cambiantes. China en idioma chino se llama zhōng 中 guó 国, país del centro. El Tao Te Ching dice que “el uno genera el dos, el dos el tres y el tres, la miríada de cosas” (Cap. 42). Podemos pensar en los tres tantien como tres puntos y cada punto además se puede proyectar en un plano, como sugiere el nombre tantien, campo cultivado. Entonces el entrecruce de estos puntos y estos planos genera infinitas posibilidades.
Para entender el tantien es importante tener presente que no es una cierta cosa, no es esto o aquello, es una relación. Por esta razón creo que siempre le vamos a ganar a las computadoras y los robots, porque hay un punto único en el tiempo y el espacio donde se unen el cielo y la tierra. Está en el medio de nuestro ser, en el corazón de cada uno de nosotros, es ese tres milagroso justo antes de la miríada de posibilidades.
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domingo, 18 de noviembre de 2012
Gusheng (Brotes del Valle)
En el año
2009 fue la primera vez que participamos del evento de arte marcial del Año
Nuevo Chino, en el escenario del barrio chino de Belgrano, con mi grupo Gu
Sheng, Brotes del Valle. Mostramos dos formas de estilo Yang, una de puño y
otra de espada. Para esa ocasión escribí un texto donde explicaba en pocas palabras
la relación entre la música y nuestra práctica. Después de los videos
transcribo el texto completo. La primer canción es “Basin Street blues”,
interpretado por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, y la segunda es un malambo de
Carlos Radaelli llamado “Agitando espuelas” interpretado por Los Hermanos
Toledo.
“Voy a
flotar como una mariposa y picar como una avispa”. Estas palabras del boxeador
norteamericano Mohamed Alí (Cassius Clay), me transmiten la idea de liviandad,
agilidad, claridad y precisión. Estas condiciones son fundamentales tanto en el
boxeo occidental como en el boxeo chino. Pero además, estas palabras me
sugieren que el ritmo está unido a una técnica rigurosa, como si debajo de los
golpes y bloqueos se escondiera una danza, no decorativa, sino una danza que
unifica todas las técnicas, todas las energías.
Para
nosotros, la música es una herramienta fundamental para aprender las formas de
taichi chuan. Usamos diferentes músicas. Cada una, con su ritmo particular, sus
cualidades y matices propios, sus palabras, nos ayuda a estudiar estos aspectos
en nuestro movimiento. Creo que cada uno de nosotros tiene un mundo de sonidos.
Con la música, podemos llegar a lugares profundos de nuestra persona y
conectarnos con nuestro corazón, nuestra razón y nuestros sentimientos. Al mismo
tiempo, podemos entrenar la concentración, y muchas destrezas físicas, como el
control de nuestros movimientos, la armonía y el rimo.
Yo siento
que el taichi chuan es como un árbol exótico, que viene de un lugar lejano. En
esta tierra, nosotros plantamos su semilla. Esta tierra no es sólo este lugar,
es un lugar adentro nuestro, nuestra tierra. Al ritmo de nuestras músicas,
crecemos, con nuestro taichi.
Jimena Carrillo
Bs. As., 24/01/09
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jueves, 20 de septiembre de 2012
Esos viejitos que hacen taichi
Cuando digo
que practico taichi chuan, sean argentinos o chinos, me contestan “Ah! eso que
hacen los viejitos”. Veamos algunos de esos viejitos practicando.
Muchas
preguntas vienen a mi cabeza, como por ejemplo: ¿De qué modo y cuánto tiempo
entrenaron estas personas para alcanzar esta capacidad? Pero lo que más me
llama la atención es la fuerza de sus movimientos, al mismo tiempo tan ágiles y
livianos. Me da la sensación de que a lo largo de tantos años de práctica, ellos
fueron juntando una sabia experiencia. Esta experiencia se concentra como una
esencia pura que se refleja en cada uno de los movimientos. ¿Cómo? Con su
mente, con su corazón, fortaleciéndose desde lo más profundo de sus huesos. Para
mí, son viejitos increíbles y asombrosos.
El Tao Te
Ching es la filosofía de base del Taichi chuan. Allí se exaltan las cualidades
y virtudes de lo suave en contraposición con lo duro, ¿dónde está la fuerza?
Cuando está vivo el hombre es suave y tierno
cuando muere, está duro y tieso
todas las cosas como el pasto y los árboles
son suaves y tiernos cuando están vivos
mientras que decaen y se secan cuando muertos.
Por lo tanto lo duro y lo tieso son compañeros
de la muerte
mientras que lo suave y lo tierno son
compañeros de la vida.
Por lo tanto, cuando un ejército logra ser fuerte
puede ser diezmado.
Cuando un árbol crece grande y alto se lo puede
talar.
Los fuertes y poderosos caen en la posición
inferior
Los suaves y tiernos permanecen en la posición
superior.
Cap.76
La cosa más suave del mundo puede entrar en la
más dura
la fuerza invisible penetra cualquier ser sin
fisuras.
Por lo tanto, entiendo las ventajas de no
forzar.
Pocos en el mundo pueden darse cuenta
de los méritos de la enseñanza sin palabras
y de los beneficios de no forzar.
Cap. 43
Nada en el mundo es más suave y débil que el
agua
pero ninguna fuerza se le puede comparar
en el ataque de lo fuerte y duro.
Por esta razón, no tiene substituto.
Todo el mundo sabe que lo suave puede vencer a
lo duro
y que lo débil puede vencer a lo fuerte
pero nadie lo puede poner en práctica.
Por eso el sabio dice:
“El que puede cargar con la desgracia por su
nación,
puede ser soberano de su país
El que puede soportar el infortunio de su país,
puede ser el rey del mundo”.
Palabras positivas parecen ser lo contrario.
Cap. 78
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martes, 10 de abril de 2012
DE CORAZÓN A CORAZÓN
Practicar taichichuan o aprender idioma significa éso, practicar. En idioma chino, incluso la palabra aprender o estudiar, se forma con la palabra practicar (学习xue xi: aprender-practicar). Por éso, en mis clases de idioma o de taichi, la mayor parte del tiempo se invierte en la práctica y en cómo desarrollarla. Pero nunca tengo tiempo de detenerme en lo que pasa cuando nos ponemos en contacto con este mundo chino y su antigua sabiduría. Por esta razón, para mí este espacio del blog es importante, porque me permite presentar y desplegar las preguntas, las posibles respuestas y las impresiones de lo que nos sucede o por lo menos de lo que me sucede a mí al entrar en contacto con este mundo.
Hay una frase que escucho desde que empecé a practicar tai chi: “La enseñanza del maestro al alumno se transmite de corazón a corazón”, y yo me preguntaba que significado tendría esta idea: "¿Será que no hace falta hablar? ¿Será que no hace falta pensar?" Lo que creo ahora es que cualquier herramienta se puede usar si sirve en el camino, pero que finalmente la verdadera comprensión la construye cada uno, se realiza en el interior de uno mismo porque allí, adentro de cada uno de nosotros es donde se unen la tierra y el cielo, el yin y el yang.
Lo encuentro también en estos caracteres chinos:
天 Tian = Cielo
人 Ren = Persona
土 Tu = Tierra
Gráficamente estos caracteres me ayudan a entender y sentirme realmente como unión del cielo y la tierra. Ese punto central de la persona 人 es su corazón y es único en el universo, en el tiempo y en el espacio. Por éso, la mejor explicación, la palabra más inteligente o el movimiento más maravilloso es imperfecto y parcial. Porque en realidad, es cada uno el que lo encuentra y le da sentido adentro de uno mismo. Ahí, lo puede integrar en un todo coherente y relacionado con el mundo que nos rodea, Ahí, dentro del propio corazón, se produce el verdadero aprendizaje. Y se produce de corazón a corazón.
Estar en la tierra es como habitar la perfección de modo imperfecto. El alma, el ángel de cada uno puede estar aquí y no allá, y, además, somos diferentes a cada momento. Ese es el desafío, transmitir esa misteriosa perfección intransferible, tocar esa armonía. Por éso no se puede explicar, porque cuando lo digo, ya es una parte y no es el todo. Sólo hay pistas, sombras, nimiedades. El todo nos anima a cada uno, y cada uno, con su sentido le da sentido.
jueves, 15 de marzo de 2012
Año Nuevo Chino en Barrancas de Belgrano
Según el calendario tradicional chino éste es el año del dragón de agua. A cada año se lo denomina según uno de los doce animales del zodiaco chino y uno de los cinco elementos chinos (agua, madera, fuego, tierra y metal) y éstos cambian cada dos años formando un ciclo de diez . Al mismo tiempo cada animal del zodiaco tiene características particulares. En el caso del dragón, éstas están íntimamente relacionadas con el agua ya que se lo considera uno de sus regentes, gobernante de las lluvias y las mareas. El dragón puede hundirse en las profundidades del océano y volar entre las nubes del cielo. Quiere decir que este año así como el dragón va a poder expresarse profundamente gracias a su elemento agua, como señaló el maestro Liu ése día, para nosotros también es una buena oportunidad para plantearnos en profundidad aquellas características que sentimos propias para lograr hacerlas realidad.
Deseo que seamos como en dragón del agua: que podamos sumergirnos en las profundidades de nuestros sueños para después llevarlos como las nubes a las alturas del cielo.
martes, 27 de septiembre de 2011
Unión original
En este video vemos practicar al maestro Liu Ming y su grupo, del cual yo formo parte. A mi lo que me impacta de su modo de trabajar es la absoluta unidad de cada una de sus partes, tanto del cuerpo como de los distintos momentos de la secuencia en un todo fluido y coherente. De algún modo, ésto fue lo que me pasó cuando empecé a tomar clases con él: la cosas que yo venía practicando, lo que había aprendido con distintos maestros, las experiencias que tuve en China, lo que había leído en los clásicos del tai chi y de la medicina y la filosofía tradicional china, se fueron relacionando de un modo cada vez más coherente, tomando un nuevo significado, más potente, reencauzando mi aprendizaje de estas prácticas.
Ese primer movimiento de la forma, cuando levanta los brazos en un movimiento circular que sube y baja, en chino se llama yuan he, unión original, y significa que en el hombre se unen las energías del cielo y la tierra y encuentran armonía. Cuando el maestro explicaba este movimiento decía que cada uno de nosotros es como un fundador, el fundador de sí mismo. Para mí, ésta es la síntesis del trabajo del taichi, porque hay algo que todos tenemos en común y que al mismo tiempo nos diferencia mutuamente y es que cada uno de nosotros tiene su propio corazón y desde allí cada uno gobierna su vida y sus acciones. Por eso este primer movimiento, yuan he, es tan bello. Nuestro corazón, que es único, es justamente a través del cual nos podemos relacionar con toda la naturaleza. El movimiento siempre nace del propio corazón y es allí donde se da la unión del yin y el yang, de la tierra y el cielo.
El modo del maestro Liu de transmitir su conocimiento, dándole prioridad a la individualidad usando metáforas, me animó a rescatar mis propias impresiones subjetivas en la práctica del taichi y a escribir estas palabras.
Ese primer movimiento de la forma, cuando levanta los brazos en un movimiento circular que sube y baja, en chino se llama yuan he, unión original, y significa que en el hombre se unen las energías del cielo y la tierra y encuentran armonía. Cuando el maestro explicaba este movimiento decía que cada uno de nosotros es como un fundador, el fundador de sí mismo. Para mí, ésta es la síntesis del trabajo del taichi, porque hay algo que todos tenemos en común y que al mismo tiempo nos diferencia mutuamente y es que cada uno de nosotros tiene su propio corazón y desde allí cada uno gobierna su vida y sus acciones. Por eso este primer movimiento, yuan he, es tan bello. Nuestro corazón, que es único, es justamente a través del cual nos podemos relacionar con toda la naturaleza. El movimiento siempre nace del propio corazón y es allí donde se da la unión del yin y el yang, de la tierra y el cielo.
El modo del maestro Liu de transmitir su conocimiento, dándole prioridad a la individualidad usando metáforas, me animó a rescatar mis propias impresiones subjetivas en la práctica del taichi y a escribir estas palabras.
martes, 13 de septiembre de 2011
Esperanza en la Fiesta de la Luna Llena del Medio Otoño
Los chinos, desde tiempos inmemoriales, celebran la cosecha de lo que se cultivó en primavera y verano. En su calendario, que es solar y lunar, la luna llena de la mitad del otoño marca la culminación de este proceso de cosecha. Según los antiguos chinos el metal es el elemento que corresponde a esta estación. Con ese metal cortan y recogen los frutos, las hojas y los granos. También la asocian con la muerte.
Pero de este lado del planeta se desata la primavera. Ya pasamos la muerte del invierno. Y las semillas del pasado otoño, que quedaron sepultadas, comienzan a germinar. La madera es el elemento que corresponde a la primavera. Como los rayos del cielo, la madera se abre paso desde adentro de la tierra.
Para mí, la primavera tiene algo en común con la esperanza: siempre vuelven a nacer, de la nada, de la muerte. La vida viene del agua. Y la regente del agua es la Luna, que gobierna las mareas y el agua de toda la Tierra. Qué sería de nosotros sin la Luna. Luna llena de la primavera, de mi esperanza, hermana, amiga, madre.
El otro día escuché a los Philippine Madrigal Singers cantar “Zamba de mi esperanza”. Estos maravillosos músicos que no hablan español me hicieron sentir sus palabras por primera vez: pañuelo, caricia, corazón, estrella, padecer, querer, zamba, esperanza.
¡Feliz Luna llena de primavera!
En el video Jimena Gómez Carrillo en el Festival de la Luna Llena de Medio Otoño, Barrio chino, Bs.As. 11-09-11
Música: Zamba de mi esperanza por los Philippine Madrigal Singers
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martes, 30 de agosto de 2011
MEMORIA, PRÁCTICA Y KUNG-FU
Desde que era chica mis profesores siempre me dijeron que no estudiara de memoria. Decían que si sólo usamos la memoria no estamos usando nuestra capacidad de razonamiento. Así que nunca le presté demasiada atención a mi memoria ya que pensaba que el buen entrenamiento no estaba en esa parte de mi cerebro.
Tiempo después empecé a aprender taichichuan. Estaba fascinada por este arte marcial chino y quise saber más sobre su cultura. Entonces empecé a estudiar su idioma. Ambos se basan en la memoria. Los movimientos del taichi deben aprenderse de memoria del mismo modo que los caracteres chinos y su sonido. Un poeta chino necesita saber cinco mil poemas de memoria para crear los suyos propios. En realidad, se mide el nivel de dominio del idioma según el número de caracteres conocidos. El chino promedio usa aproximadamente tres mil caracteres. Y los tiene que aprender de memoria.
La medicina tradicional china sostiene que el cuerpo humano está atravesado por varios canales de energía vital con miles de puntos de acupuntura a lo largo de todos ellos. También se aprenden de memoria. Pero, en cada caso, todo lo que se memoriza está profundamente interrelacionado, como las ramas de un árbol. Uno nunca recuerda cosas aisladas.
Recordar algo significa mantenerlo vivo. Si no usás una puerta las bisagras se van a oxidar y finalmente no van a servir más. Del mismo modo nos olvidamos de lo que no necesitamos o no queremos usar. Entonces practicar es un buen modo de mantener lo que queremos recordar en nuestra mente. Y la práctica es una característica importante de todas estas disciplinas. Primero hay que aprender a practicarlas. La memoria es esencial y sólo después de que se ha alcanzado cierto nivel en la técnica se puede abordar la teoría. De otro modo es imposible comprenderla.
Cuanto más se practica mejor es la técnica. A través de la práctica se pueden encontrar las muchas y diferente conexiones entre los movimientos, en el caso del taichichuan, de los caracteres, en el caso del idioma chino. El nivel de habilidad que se consigue a través del tiempo y el trabajo se llama “kung-fu”. El nivel de kung-fu depende de cuánto tiempo y cuán intensamente se trabajó. Esta palabra se puede usar para un cocinero, un doctor, un pintor o un artista marcial. La mayoría de las actividades chinas, especialmente las tradicionales, se miden por kung-fu.
Hay una antigua expresión china que siempre me inquietó y dice algo así como “Para conseguir kung.fu (para hacer cualquier cosa) hay que sufrir amargura”. ¿Por qué amargura? En este momento pienso que si hacés algo vos mismo, lo sentís, tenés que aprender de tus propias experiencias y errores para llegar a tus propias conclusiones y aprender. No hay otro modo, no hay teoría para lograr el conocimiento más pronto. No hay caminos cortos. La memoria es tu apoyo para conseguirlo en todo momento. Cuando la usás, tenés que atravesar cada cosa, una por una. Es práctica. Memoria y práctica van de la mano. No es sólo lo que sabés sino cómo llegás a aprenderlo, y cómo lo podés hacer.
Hay un cuento que Sancho Panza le narra a Don Quijote y, se supone, viene del Oriente: Un pastor necesitaba llevar a sus trescientas cabras al otro lado de un gran río. Su bote sólo podía llevar una por vez. Sancho cuenta cómo va llevando una tras otra al otro lado con todo detalle. Cuando ya llegó a la quinta Don Quijote le pide que se saltee toda esa parte y continúe con la historia. Sancho dice que como Don Quijote le hizo perder la cuenta de las cabras perdió el hilo de la historia y no puede continuar. No puede recordar cómo sigue el cuento. Y listo.
Esta anécdota me sugiere que tenés que sufrir el pasaje de las trescientas cabras. Es la forma en que trabaja la memoria. Es la única manera de llegar a conocer la historia. Es la forma de construir tu kung-fu. Lo construís con tu vida. Lleva tiempo, energía, trabajo. ¿Cómo podés evitar el sentimiento? Sufrir amargura es la parte difícil.
Creo que ésto no es fácil de entender y aceptar para nosotros, occidentales. Ésta no es nuestra manera habitual de estudiar. China es una cultura antigua. A través de su larga evolución ha tenido poco intercambio con la cultura occidental. Darwin describe las afinidades de todos los seres de una misma clase como un Árbol de la Vida. La cultura china y la occidental son como dos árboles de diferentes clases. Sus diferentes procesos de evolución tomaron diferentes formas, diferentes modos de conectar y organizar sus partes, diferentes estructuras. Si queremos llegar a conocer y entender este exótico y desconocido árbol de la cultura china, creo que tenemos que embarcarnos en nuestros botes de la memoria y navegar a través de sus canales de práctica para encontrar sus conexiones, sus flores, sus frutos. Para hacer este viaje tenemos que sufrir nuestro propio kung-fu.
¿Cómo funciona la memoria? Hace poco leí en el diario que la ciencia todavía no ha podido responder a esta pregunta. Pero siempre la tengo presente. Para mí, la memoria se convirtió en un tesoro que cultivo todos los días.
Tiempo después empecé a aprender taichichuan. Estaba fascinada por este arte marcial chino y quise saber más sobre su cultura. Entonces empecé a estudiar su idioma. Ambos se basan en la memoria. Los movimientos del taichi deben aprenderse de memoria del mismo modo que los caracteres chinos y su sonido. Un poeta chino necesita saber cinco mil poemas de memoria para crear los suyos propios. En realidad, se mide el nivel de dominio del idioma según el número de caracteres conocidos. El chino promedio usa aproximadamente tres mil caracteres. Y los tiene que aprender de memoria.
La medicina tradicional china sostiene que el cuerpo humano está atravesado por varios canales de energía vital con miles de puntos de acupuntura a lo largo de todos ellos. También se aprenden de memoria. Pero, en cada caso, todo lo que se memoriza está profundamente interrelacionado, como las ramas de un árbol. Uno nunca recuerda cosas aisladas.
Recordar algo significa mantenerlo vivo. Si no usás una puerta las bisagras se van a oxidar y finalmente no van a servir más. Del mismo modo nos olvidamos de lo que no necesitamos o no queremos usar. Entonces practicar es un buen modo de mantener lo que queremos recordar en nuestra mente. Y la práctica es una característica importante de todas estas disciplinas. Primero hay que aprender a practicarlas. La memoria es esencial y sólo después de que se ha alcanzado cierto nivel en la técnica se puede abordar la teoría. De otro modo es imposible comprenderla.
Cuanto más se practica mejor es la técnica. A través de la práctica se pueden encontrar las muchas y diferente conexiones entre los movimientos, en el caso del taichichuan, de los caracteres, en el caso del idioma chino. El nivel de habilidad que se consigue a través del tiempo y el trabajo se llama “kung-fu”. El nivel de kung-fu depende de cuánto tiempo y cuán intensamente se trabajó. Esta palabra se puede usar para un cocinero, un doctor, un pintor o un artista marcial. La mayoría de las actividades chinas, especialmente las tradicionales, se miden por kung-fu.
Hay una antigua expresión china que siempre me inquietó y dice algo así como “Para conseguir kung.fu (para hacer cualquier cosa) hay que sufrir amargura”. ¿Por qué amargura? En este momento pienso que si hacés algo vos mismo, lo sentís, tenés que aprender de tus propias experiencias y errores para llegar a tus propias conclusiones y aprender. No hay otro modo, no hay teoría para lograr el conocimiento más pronto. No hay caminos cortos. La memoria es tu apoyo para conseguirlo en todo momento. Cuando la usás, tenés que atravesar cada cosa, una por una. Es práctica. Memoria y práctica van de la mano. No es sólo lo que sabés sino cómo llegás a aprenderlo, y cómo lo podés hacer.
Hay un cuento que Sancho Panza le narra a Don Quijote y, se supone, viene del Oriente: Un pastor necesitaba llevar a sus trescientas cabras al otro lado de un gran río. Su bote sólo podía llevar una por vez. Sancho cuenta cómo va llevando una tras otra al otro lado con todo detalle. Cuando ya llegó a la quinta Don Quijote le pide que se saltee toda esa parte y continúe con la historia. Sancho dice que como Don Quijote le hizo perder la cuenta de las cabras perdió el hilo de la historia y no puede continuar. No puede recordar cómo sigue el cuento. Y listo.
Esta anécdota me sugiere que tenés que sufrir el pasaje de las trescientas cabras. Es la forma en que trabaja la memoria. Es la única manera de llegar a conocer la historia. Es la forma de construir tu kung-fu. Lo construís con tu vida. Lleva tiempo, energía, trabajo. ¿Cómo podés evitar el sentimiento? Sufrir amargura es la parte difícil.
Creo que ésto no es fácil de entender y aceptar para nosotros, occidentales. Ésta no es nuestra manera habitual de estudiar. China es una cultura antigua. A través de su larga evolución ha tenido poco intercambio con la cultura occidental. Darwin describe las afinidades de todos los seres de una misma clase como un Árbol de la Vida. La cultura china y la occidental son como dos árboles de diferentes clases. Sus diferentes procesos de evolución tomaron diferentes formas, diferentes modos de conectar y organizar sus partes, diferentes estructuras. Si queremos llegar a conocer y entender este exótico y desconocido árbol de la cultura china, creo que tenemos que embarcarnos en nuestros botes de la memoria y navegar a través de sus canales de práctica para encontrar sus conexiones, sus flores, sus frutos. Para hacer este viaje tenemos que sufrir nuestro propio kung-fu.
¿Cómo funciona la memoria? Hace poco leí en el diario que la ciencia todavía no ha podido responder a esta pregunta. Pero siempre la tengo presente. Para mí, la memoria se convirtió en un tesoro que cultivo todos los días.
martes, 16 de agosto de 2011
Caja de viento
El espacio entre cielo y tierra,
¿no semeja acaso a un fuelle?
Vacío y no se agota;
cuanto más se mueve, más sale de él.
-Tao Te Ching, cap. V
Cuando veo esa botella pienso en el fuelle, que en chino se dice “caja de viento”. El guante quirúrgico es el diafragma. Lo que no se explica en el video es que debajo del diafragma está el tantién (tan: rojo, tién: tierra cultivada). Este campo es la región de nuestro cuerpo que se encuentra debajo del ombligo y gracias a la musculatura del perineo podemos contraerlo y expandirlo. Éste es el apoyo del diafragma. En el video sería la mano que mueve el guante de goma. Cuando el diafragma baja produce un vacío gracias al cual entra el aire (energía yang del cielo). Cuando el diafragma sube vacía los pulmones expulsando el aire tóxico, al mismo tiempo que guarda en el espacio interno el oxígeno vital. El tantién al expandirse y contraerse hace subir y bajar al diafragma. Por ésto la función del diafragma es clave en nuestro organismo. Pero no nos olvidemos del tantién. El tantién es el polo tierra, el aire es el polo cielo. Ellos intercambian su valiosa energía en cada respiración.
¡Cuánta sabiduría hay en una palabra tan sencilla como “caja de viento”! Porque de este modo podemos pensarnos, no sólo como botellas individuales, sino en conexión con toda la naturaleza, porque éste es el principio que la gobierna.
En cada respiración este milagro y este milagro en cada uno de nosotros.
Pero la respiración sólo tiene sentido en relación con la circulación que lleva el aire bueno al todo del organismo. Esta circulación también responde al intercambio de energía yin y yang que recorre nuestro cuerpo en sentido ascendente y descendente (inhalación y exhalación).
¿Será que la Tierra también respira a través de su magnetismo?
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