domingo, 17 de febrero de 2013

¿Será casualidad que este año el Año Nuevo Chino coincide con el Carnaval?


Para todos nosotros el calendario es fundamental, ya que es la base sobre la que organizamos nuestras rutinas, nuestra economía, nuestra agenda. Algunos son más exactos que otros.  Algunos  nos   dan información  sobre  la  luna,  incluso, para los que se interesan en la astrología, la ubicación de los diferentes planetas. La naturaleza tiene sus ritmos, los podemos apreciar en los cambios que suceden en el transcurso de cada día o de cada año. Estos cambios se rigen por el movimiento de la tierra en relación con los planetas y estrellas que la rodean. La medición de estos ritmos se refleja en los relojes y en los almanaques. Éstos nos permiten ubicarnos en los diferentes momentos del año. Nos dicen cuál es el día más corto, cuál el más largo, saber cuándo la naturaleza parece dar un vuelco y virar hacia un clima más frío, a continuación del verano, o más cálido, a continuación del invierno.

A través de los tiempos, las diferentes culturas necesitaron diseñar sus calendarios para poder registrar el paso del tiempo, implacable y exacto. Hoy por hoy, yo lo puedo observar en un papel de afiche pegado en la pared de mi cocina. El almanaque  sigue siendo algo tan esencial como indispensable para la vida de todos.

Pero me pregunto cómo habrá sido para nuestros ancestros, hace miles de años, cuando se enfrentaron con el fenómeno de estos cambios  por primera vez. Este registro no pasaba por el papel, sino que se daba en relación directa con la naturaleza: cómo incidía la luz del sol y de los astros sobre la tierra a lo largo del año y de los años y sus consecuencias en el medio ambiente. ¿Qué construcciones habrían diseñado y en qué lugares, para apreciar las variaciones de los días, cuándo se alargaban o se acortaban? Seguramente ellos ya se daban cuenta de que esto era algo escencial para la vida de todos. Y además, me imagino que, al tomar conciencia de la regularidad de estos grandes cambios de la naturaleza,  deben haber percibido lo sagrado. De hecho, estaban registrando algo que sucede en el cielo al entrar en contacto con la tierra y con los seres vivos que la habitan.

Yo no creo que haya relación entre el Año Nuevo Chino y el Carnaval, pero sí que ambos marcan un momento clave de cambio en el ciclo del año y, como los dos siguen conectados con  los ritos ancestrales, mantienen su significado.

En este momento, cuando en el hemisferio norte comienza la primavera y en el hemisferio sur, el otoño, siento que algo sagrado está pasando en la naturaleza, en todos nosotros, en mí también.

¡Les deseo a todos el mejor año nuevo chino y carnaval!

4 comentarios:

  1. ¡Que placer Jimena después de tanto tiempo volver a leer tus post!
    Como siempre, excelentes

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  2. ¡Puri muchísimas gracias! Qué suerte que me seguís leyendo! Yo también disfruto de tus post

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  3. Interesante, y es verdad no puedo vivir sin calendario ...Gracias Jime!!!

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  4. Jajaja! Gracias a vos por leer y compartir. Yo, por mi parte, me estoy volviendo calendario-dependiente!

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