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jueves, 7 de noviembre de 2013

Siento, luego existo

El estudio del cerebro y sus funciones avanzó enormemente en los últimos años, sin embargo sigue siendo un misterio para la ciencia cómo funciona la memoria. ¿Por qué recordamos ciertas cosas y otras se nos olvidan? ¿Cómo algunas situaciones triviales quedan grabadas en nuestra mente y otras  importantes, a nuestro pesar, se borran por completo? En el año 2006 escribí un texto sobre la memoria que para mí, sigue teniendo vigencia hoy. Lo escribí originalmente en inglés, haciendo click aquí, y  también  lo pueden leer en castellano a través de este enlace.

El idioma chino en sí mismo es como un gran registro de la historia de cada palabra desde el momento en que se empezó a escribir, es decir que la memoria del idioma chino está impresa en sus caracteres. ¿Cómo se escribe “recordar” en chino? En el chino simplificado se escribe 忆 (yì) mientras  que en la forma tradicional, 憶 (yì). Como siempre, adentrarnos en los radicales que componen el caracter nos lleva al significado profundo de la palabra. En ambos casos el radical de la izquierda es “corazón”, 忄 (xīn), es decir que el recuerdo va de la mano con nuestras emociones, percepciones y sentimientos individuales. El lado derecho difiere en sus versiones. En la simplificada aparece 乙 (yǐ) que significa “segundo” o “número dos“. Pareciera que, cuando recordamos, eso que sentimos con el corazón revive por segunda vez.

En cambio, en la escritura tradicional este componente乙 (yǐ) se escribe意 (yì). Este caracter que significa “significado” “idea” “voluntad” “pensamiento”, es muy sugestivo en sí mismo. Se construye sobre el corazón 心 (xīn) y contiene también 立 (lì) “estar de pie” y 日 (rì) “sol”. En este caso, lo que se repite al recordar es una idea, un pensamiento, basados en el corazón. Pero además, este “sol de pie”, compone a su vez el caracter 音 (yīn) “sonido”. Entonces, en 意 (yì),"idea", "pensamiento", nos da la imagen de un sonido que se genera en el corazón. Y en nuestro caracter de "recuerdo" 憶 (yì), podemos pensar en el sonido que recuerda el corazón, o bien en el pensamiento que se repite, y esto siempre sucede con el corazón. En castellano, la palabra "recordar" también contiene "re", de nuevo, y "cordis", corazón, o sea, "volver a pasar por el corazón".

 En cualquiera de los casos, 乙 (yǐ) o 意 (yǐ), van acompañados del corazón al costado忄 (xīn). En chino,el corazón se relaciona profundamente con el pensamiento y la mente. En "La mente en el corazón" desarrollo algunos de sus significados. Por eso muchas veces en español se traduce del chino la palabra “corazón-mente”, porque para ellos, funcionan juntos. Es como si estos caracteres chinos me explicaran las palabras de Descartes “pienso, luego existo”. Al ser consciente de que piensa, sabe que  existe. Si lo escribiera en chino podría traducirlo como “siento, luego existo”.



El corazón, tan importante en este caracter de recuerdo, memoria, también tiene una connotación muy interesante: está formado por tres gotas de agua unidas por un trazo 心. El agua es el elemento  que da vida a todos los seres vivos y al mismo tiempo tiene la capacidad de unirlos, como los ríos, los arroyos, las venas y las arterias. Del mismo modo, la memoria alimenta todas las otras funciones más complejas del pensamiento, es su sustento básico, no se puede prescindir de ella para reflexionar, formar ideas, analizar y construir el mundo según la propia percepción. La memoria, como un gran depósito, guarda los elementos de nuestro pasado y gracias a ella, podemos ser coherentes al realizar las  funciones más complejas a lo largo de nuestra vida. La memoria junta todo, registra, toma nota. Pero como el agua, puede tomar caminos impensados, hacer relaciones inesperadas.

Cuando enseño taichi, algunos alumnos me preguntan si hay algún momento en el que se logra hacer los movimientos sin pensar. Y yo me pregunto, ¿se puede vivir sin pensar? Si el pensamiento y la memoria se construyen con nuestro  corazón, ¿se puede vivir sin sentir?





martes, 30 de agosto de 2011

MEMORIA, PRÁCTICA Y KUNG-FU

Desde que era chica mis profesores siempre me dijeron que no estudiara de memoria. Decían que si sólo usamos la memoria no estamos usando nuestra capacidad de razonamiento. Así que nunca le presté demasiada atención a mi memoria ya que pensaba que el buen entrenamiento no estaba en esa parte de mi cerebro.

Tiempo después empecé a aprender taichichuan. Estaba fascinada por este arte marcial chino y quise saber más sobre su cultura. Entonces empecé a estudiar su idioma. Ambos se basan en la memoria. Los movimientos del taichi deben aprenderse de memoria del mismo modo que los caracteres chinos y su sonido. Un poeta chino necesita saber cinco mil poemas de memoria para crear los suyos propios. En realidad, se mide el nivel de dominio del idioma según el número de caracteres conocidos. El chino promedio usa aproximadamente tres mil caracteres. Y los tiene que aprender de memoria.

La medicina tradicional china sostiene que el cuerpo humano está atravesado por varios canales de energía vital con miles de puntos de acupuntura a lo largo de todos ellos. También se aprenden de memoria. Pero, en cada caso, todo lo que se memoriza está profundamente interrelacionado, como las ramas de un árbol. Uno nunca recuerda cosas aisladas.

Recordar algo significa mantenerlo vivo. Si no usás una puerta las bisagras se van a oxidar y finalmente no van a servir más. Del mismo modo nos olvidamos de lo que no necesitamos o no queremos usar. Entonces practicar es un buen modo de mantener lo que queremos recordar en nuestra mente. Y la práctica es una característica importante de todas estas disciplinas. Primero hay que aprender a practicarlas. La memoria es esencial y sólo después de que se ha alcanzado cierto nivel en la técnica se puede abordar la teoría. De otro modo es imposible comprenderla.

Cuanto más se practica mejor es la técnica. A través de la práctica se pueden encontrar las muchas y diferente conexiones entre los movimientos, en el caso del taichichuan, de los caracteres, en el caso del idioma chino. El nivel de habilidad que se consigue a través del tiempo y el trabajo se llama “kung-fu”. El nivel de kung-fu depende de cuánto tiempo y cuán intensamente se trabajó. Esta palabra se puede usar para un cocinero, un doctor, un pintor o un artista marcial. La mayoría de las actividades chinas, especialmente las tradicionales, se miden por kung-fu.

Hay una antigua expresión china que siempre me inquietó y dice algo así como “Para conseguir kung.fu (para hacer cualquier cosa) hay que sufrir amargura”. ¿Por qué amargura? En este momento pienso que si hacés algo vos mismo, lo sentís, tenés que aprender de tus propias experiencias y errores para llegar a tus propias conclusiones y aprender. No hay otro modo, no hay teoría para lograr el conocimiento más pronto. No hay caminos cortos. La memoria es tu apoyo para conseguirlo en todo momento. Cuando la usás, tenés que atravesar cada cosa, una por una. Es práctica. Memoria y práctica van de la mano. No es sólo lo que sabés sino cómo llegás a aprenderlo, y cómo lo podés hacer.

Hay un cuento que Sancho Panza le narra a Don Quijote y, se supone, viene del Oriente: Un pastor necesitaba llevar a sus trescientas cabras al otro lado de un gran río. Su bote sólo podía llevar una por vez. Sancho cuenta cómo va llevando una tras otra al otro lado con todo detalle. Cuando ya llegó a la quinta Don Quijote le pide que se saltee toda esa parte y continúe con la historia. Sancho dice que como Don Quijote le hizo perder la cuenta de las cabras perdió el hilo de la historia y no puede continuar. No puede recordar cómo sigue el cuento. Y listo.

Esta anécdota me sugiere que tenés que sufrir el pasaje de las trescientas cabras. Es la forma en que trabaja la memoria. Es la única manera de llegar a conocer la historia. Es la forma de construir tu kung-fu. Lo construís con tu vida. Lleva tiempo, energía, trabajo. ¿Cómo podés evitar el sentimiento? Sufrir amargura es la parte difícil.

Creo que ésto no es fácil de entender y aceptar para nosotros, occidentales. Ésta no es nuestra manera habitual de estudiar. China es una cultura antigua. A través de su larga evolución ha tenido poco intercambio con la cultura occidental. Darwin describe las afinidades de todos los seres de una misma clase como un Árbol de la Vida. La cultura china y la occidental son como dos árboles de diferentes clases. Sus diferentes procesos de evolución tomaron diferentes formas, diferentes modos de conectar y organizar sus partes, diferentes estructuras. Si queremos llegar a conocer y entender este exótico y desconocido árbol de la cultura china, creo que tenemos que embarcarnos en nuestros botes de la memoria y navegar a través de sus canales de práctica para encontrar sus conexiones, sus flores, sus frutos. Para hacer este viaje tenemos que sufrir nuestro propio kung-fu.

¿Cómo funciona la memoria? Hace poco leí en el diario que la ciencia todavía no ha podido responder a esta pregunta. Pero siempre la tengo presente. Para mí, la memoria se convirtió en un tesoro que cultivo todos los días.

martes, 19 de julio de 2011

Memory

¿Qué es el recuerdo, qué es la memoria? ¿Por qué recordamos lo que recordamos y olvidamos lo que olvidamos?

El registro de lo que nos sucedió siempre queda en nuestro cuerpo, en nuestra mente. En aquellos reflejos donde nos proyectamos. Y cuando vuelven nuestros recuerdos vuelven enteros con la plenitud de sus detalles. Inevitables como una ráfaga de viento.

Esto es algo que comprobamos todos los días con mis alumnos en el trabajo de taichi y también de idioma chino. “El cuerpo se acuerda”.

En el año 2006 escribí un texto sobre la memoria que para mi sigue teniendo vigencia hoy. Lo escribí en ingles pero en breve voy a traducirlo al castellano para quienes tengan interés en leerlo.

MEMORY, PRACTICE AND KUNF-FU.

Since I was a little child, my teachers always told me not to study by heart. They said that if we only use our memory, we are not using our power of reason. So I never paid much attention to my memory, as I thought good training was not at that part of my brain.

Later on,