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lunes, 16 de marzo de 2015

DESCUBRIR, ENCONTRAR: PERCIBIR PRACTICANDO

Descubrir y encontrar  significan casi lo mismo, sólo hay un matiz que las diferencia: descubrir se relaciona más con develar, con destapar, sacar lo que está cubriendo. Encontrar es hallar algo o porque se lo busca o porque en determinado momento se hace evidente.
 
Para mí el taichi chuan fue un descubrimiento. Primero, porque cuando empecé en el `90  era una disciplina absolutamente exótica y no tenía ni idea de qué se trataba. Después, al empezar a practicar, supe que a través de los movimientos suaves se conseguía  fuerza y que la concentración en medio de la lentitud me daba agilidad.   Fui descubriendo nuevas posibilidades y mi percepción se fue ampliando, por ejemplo me di cuenta de que no sólo los movimientos de la forma son redondos, sino que todo el espacio que me rodea también es redondo. Incluso mi propio registro corporal se fue modificando. A raíz de las exigencias del taichi (fluidez, armonía, unidad de cada parte del cuerpo y de cada movimiento en la secuencia) aprendí que somos una unidad cuerpo-mente-espíritu, donde el cuerpo realiza los movimientos que organiza la mente gracias a la energía del espíritu.
 
Estaba asomándome al mundo de las artes marciales chinas. Pero a este mundo, sólo te podés asomar a través de la práctica y lo que más me asombraba era lo que sucedía en mí al hacerlo. No sabía que tenía equilibrio, agilidad, elasticidad, que podía ser más eficiente a través de la concentración y la armonía, ni que tenía capacidad de memorizar y almacenar secuencias de movimiento diferentes y variadas.  En realidad, todas éstas son capacidades naturales de nuestro organismo, siempre habían estado allí pero yo no las había percibido.


  Entonces tomé conciencia de la palabra “encontrar”, que es un término que escuché de todos mis maestros chinos de taichi. En las clases la usan como “comprender”, pero se refieren a una comprensión que se da a través de la propia práctica y la experiencia personal. Por eso en vez de preguntar “¿comprende?” preguntan “¿encuentra?”, porque uno va encontrando, al practicar, cosas que no había notado antes y que de pronto se nos aparecen. Generalmente, en el momento de entender algo de un movimiento, una postura, la respiración o cualquier aspecto de la práctica, inmediatamente uno tiene una sensación particular que sintetiza  el conocimiento físico y mental que logró hasta ese momento y  siente que encontró algo nuevo. No porque no estaba ahí, sino porque simplemente no lo había percibido antes. No es que encontramos algo que perdimos, de hecho estamos aprendiendo algo nuevo. Es más bien un  “darse cuenta” y éstos son momentos impagables de la práctica. No es casualidad que esta palabra "darse cuenta" está escrita en la espalda de Goku, el protagonista del manga japonés Dragon Ball. (Aquí "DARSE CUENTA" en la espalda de Goku).


Con el idioma chino me pasó algo parecido: fue un descubrimiento poder hablar y entender un idioma tan ajeno y después, con la práctica, fui encontrando que los chinos construyen su propio modo de comunicar el significado, pero el significado vive adentro de cada uno de nosotros en cualquier cultura.  Por otro lado, tanto hacer taichi como estudiar un idioma, en particular el chino, es el arte de relacionar. Cada vez que establecemos una nueva interconexión entre dos o más partes del  sistema, entonces encontramos, más que descubrimos, algo nuevo, porque según nuestra percepción, antes no estaba allí, somos nosotros los que en un acto creativo construimos esa interrelación, la sentimos a través de nuestros cinco sentidos y nuestra mente y le damos sentido. Este acto de “encontrar” se repite, evoluciona y crece con cada práctica.

En chino existen tres palabras emparentadas entre sí que significan   descubrir y encontrar y pueden ser muy ilustrativas  . Las tres empiezan con el carácter  发(fā) que significa “emitir” 发现 (fāxiàn)  sería “emitir - visión” o “hacerse visible, presente”de allí, descubrir, encontrar .  发觉 (fā jué), “emitir - sensación” o “hacerse tangible, percibirse a través de los sentidos”. 发明 (fā míng), “emitir - luz” o “salir a la luz”.



¡PRACTIQUEMOS!

El aporte más importante de practicar es que nos da ganas de practicar. Aunque sean cinco minutos, esos cinco minutos siembran nuestro deseo de volver a hacerlo. Sabemos que hacer taichichuan nos da bienestar y además beneficia nuestra salud en general. Pero ejercitarlo implica un gasto de energía, entonces nuestro cuerpo, con su sabiduría natural dice “no, no, no te gastes”. Y tiene razón, no es bueno desperdiciar energía. Pero esta vez es distinto, y nuestro organismo al poco tiempo  empieza a responder, a ir perdiendo su pereza, hasta  que llega un momento en que uno siente que “el cuerpo te pide” practicar. Ahora se da cuenta de que lo necesita.

Practicar es la única puerta para entrar al conocimiento de cualquier idioma, inclusive del taichichuan. Lo que aprendemos practicando nunca es un conocimiento duro ni adocenado, sino que está vivo, nosotros participamos en forma activa y creativa en su construcción. Se asienta en nuestro interior y crece desde adentro hacia afuera.


Siempre me acuerdo del comentario de un alumno mío de taichichuan: “el taichi (o tratar de hacerlo) es como  jugar al golf: la pelotita  siempre está ahí, el problema es pegarle”. Coincido plenamente, el taichi está ahí, nosotros estamos ahí, el universo entero está ahí, el tema es si tenemos el coraje de encontrarlo.








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jueves, 17 de octubre de 2013

Cada decisión, un acto de vida


¿Qué se necesita para tomar una decisión?

Cuando tomamos una decisión se pone en juego toda nuestra persona, en cuerpo, mente y espíritu. Según la ciencia moderna,  hay fundamentalmente tres hormonas que intervienen en la toma de decisiones: el cortisol, la testosterona y la oxitocina.

El cortisol se produce en las glándulas suprarrenales y su secreción está controlada por el hipotálamo, ubicado en el centro de la cabeza. Su producción está vinculada al estrés y actúa en la evaluación de situaciones de riesgo. En exceso puede resultar paralizante e impedir la toma de decisiones.

La testosterona es segregada principalmente por las glándulas sexuales (testículos y ovarios) y en menor medida por las suprarrenales. Esta hormona genera confianza en uno mismo y capacidad de asumir riesgos. Su déficit  genera indecisión, mientras que su exceso puede generar egocentrismo y desconsideración frente a los demás.

La oxitocina se genera en el hipotálamo y tiene importancia en la construcción de lazos de colaboración, de vínculos con los demás y en la confianza en los otros. Tiene un efecto contrario a la testosterona.

Estas tres hormonas actúan de modo conjunto y se equilibran mutuamente al tomar una decisión. Las hormonas estimulan los cambios químicos necesarios para que nuestro organismo pueda responder  a las situaciones externas. Se trata de un elemento maravilloso que conecta la mente con el cuerpo. Podemos comprender con nuestra mente, podemos saber lo que necesitamos, ¿pero cómo convertimos nuestro pensamiento en acción? Las hormonas disparan instantáneamente las respuestas de nuestro cuerpo y nos hacen actuar en coherencia con el pensamiento.

Por otro lado, las hormonas se vinculan íntimamente con nuestros sentimientos. Es difícil saber hasta qué punto las emociones generan cambios hormonales y viceversa, pero lo que me resulta evidente es que no podríamos hacer nada sin esta estrecha relación entre el pensamiento, el cuerpo y las emociones.

Según los antiguos textos de Taichi Chuan, la energía que necesitamos para hacer un movimiento proviene de la voluntad, el pensamiento y la intención, en chino 意 (yì). Como el taichi es un arte marcial, cada movimiento es una reacción de defensa y ataque, quiere decir que cada vez que hacemos un movimiento de taichi debemos tomar una decisión adecuada. Y nuestro pensamiento, 意 (yì), que además como caracter  tiene en su base el radical de corazón, sintetiza nuestra mente, nuestra emoción y nuestra capacidad física de reacción (literalmentee representa un sol de pie sobre el corazón). Por eso, practicar taichi chuan también involucra a la actividad hormonal.

Como siempre, la sabiduría antigua sintetiza campos que parecen diferentes e inconexos y sin embargo en la realidad actúan en conjunto y potencian mutuamente sus efectos. Si podemos explicar cosas es porque también somos incapaces de explicar cosas. Si hay cosas que tienen explicación también hay cosas que no tienen explicación.  La emoción tiene el poder de mantenernos conectados aun con lo que no tiene explicación.