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domingo, 26 de abril de 2015

LA QUIETUD EN MOVIMIENTO Y VICEVERSA

Me niego a pensar que las cosas que están quietas están duras y estáticas. Este video resume en tres minutos el proceso de ocho meses que le llevó a una bellota transformarse en roble.

Adentro de la quietud hay movimiento y, como la energía interna, se manifiesta desde adentro.

Todo se está moviendo y está cambiando constantemente. Hasta la Tierra, lo más estable del mundo, al rotar llega a recorrer 40.000 km  en un día (28km/min en el Ecuador).

La práctica del taichichuan también nos enseña esto. Una parte muy importante del  entrenamiento es lo que los chinos llaman “zhan zhuang, 站桩” (plantar poste), en castellano solemos decir “postura  fija” y consiste en mantener una determinada postura entre cinco minutos y una hora. El hecho de tener que usar toda nuestra energía para mantener una sola posición nos puede  volver rígidos, primero, cuando tratamos de hacer la postura correcta y segundo, cuando intentamos sostenerla. Sin embargo el gran desafío es mantener a cada segundo que pasa los principios del taichi: suavidad, fluidez e interconexión (entre cada una de nuestras partes, con nuestro entorno y a través del tiempo).

(Abajo, un par de videos chinos donde dos maestros de distintas artes marciales chinas explican el zhan zhuang o postura fija).

Vencer el sentimiento de ser piedras hasta sentiros como plumas ¿será posible?

La  práctica y la costumbre  parecen dos buenos vehículos para llevarnos a través de todos los cambios.


De paso, les recuerdo este capítulo del TaoTe Ching:


Cuando está vivo el hombre es suave y tierno
cuando muere, está duro y tieso
todas las cosas como el pasto y los árboles
son suaves y tiernos cuando están vivos
mientras que decaen y se secan cuando muertos.
Por lo tanto lo duro y lo tieso son compañeros de la muerte
mientras que lo suave y lo tierno son compañeros de la vida.
Por lo tanto, cuando un ejército logra ser fuerte puede ser diezmado.
Cuando un árbol crece grande y alto se lo puede talar.
Los fuertes y poderosos caen en la posición inferior
Los suaves y tiernos permanecen en la posición superior.







lunes, 16 de marzo de 2015

DESCUBRIR, ENCONTRAR: PERCIBIR PRACTICANDO

Descubrir y encontrar  significan casi lo mismo, sólo hay un matiz que las diferencia: descubrir se relaciona más con develar, con destapar, sacar lo que está cubriendo. Encontrar es hallar algo o porque se lo busca o porque en determinado momento se hace evidente.
 
Para mí el taichi chuan fue un descubrimiento. Primero, porque cuando empecé en el `90  era una disciplina absolutamente exótica y no tenía ni idea de qué se trataba. Después, al empezar a practicar, supe que a través de los movimientos suaves se conseguía  fuerza y que la concentración en medio de la lentitud me daba agilidad.   Fui descubriendo nuevas posibilidades y mi percepción se fue ampliando, por ejemplo me di cuenta de que no sólo los movimientos de la forma son redondos, sino que todo el espacio que me rodea también es redondo. Incluso mi propio registro corporal se fue modificando. A raíz de las exigencias del taichi (fluidez, armonía, unidad de cada parte del cuerpo y de cada movimiento en la secuencia) aprendí que somos una unidad cuerpo-mente-espíritu, donde el cuerpo realiza los movimientos que organiza la mente gracias a la energía del espíritu.
 
Estaba asomándome al mundo de las artes marciales chinas. Pero a este mundo, sólo te podés asomar a través de la práctica y lo que más me asombraba era lo que sucedía en mí al hacerlo. No sabía que tenía equilibrio, agilidad, elasticidad, que podía ser más eficiente a través de la concentración y la armonía, ni que tenía capacidad de memorizar y almacenar secuencias de movimiento diferentes y variadas.  En realidad, todas éstas son capacidades naturales de nuestro organismo, siempre habían estado allí pero yo no las había percibido.


  Entonces tomé conciencia de la palabra “encontrar”, que es un término que escuché de todos mis maestros chinos de taichi. En las clases la usan como “comprender”, pero se refieren a una comprensión que se da a través de la propia práctica y la experiencia personal. Por eso en vez de preguntar “¿comprende?” preguntan “¿encuentra?”, porque uno va encontrando, al practicar, cosas que no había notado antes y que de pronto se nos aparecen. Generalmente, en el momento de entender algo de un movimiento, una postura, la respiración o cualquier aspecto de la práctica, inmediatamente uno tiene una sensación particular que sintetiza  el conocimiento físico y mental que logró hasta ese momento y  siente que encontró algo nuevo. No porque no estaba ahí, sino porque simplemente no lo había percibido antes. No es que encontramos algo que perdimos, de hecho estamos aprendiendo algo nuevo. Es más bien un  “darse cuenta” y éstos son momentos impagables de la práctica. No es casualidad que esta palabra "darse cuenta" está escrita en la espalda de Goku, el protagonista del manga japonés Dragon Ball. (Aquí "DARSE CUENTA" en la espalda de Goku).


Con el idioma chino me pasó algo parecido: fue un descubrimiento poder hablar y entender un idioma tan ajeno y después, con la práctica, fui encontrando que los chinos construyen su propio modo de comunicar el significado, pero el significado vive adentro de cada uno de nosotros en cualquier cultura.  Por otro lado, tanto hacer taichi como estudiar un idioma, en particular el chino, es el arte de relacionar. Cada vez que establecemos una nueva interconexión entre dos o más partes del  sistema, entonces encontramos, más que descubrimos, algo nuevo, porque según nuestra percepción, antes no estaba allí, somos nosotros los que en un acto creativo construimos esa interrelación, la sentimos a través de nuestros cinco sentidos y nuestra mente y le damos sentido. Este acto de “encontrar” se repite, evoluciona y crece con cada práctica.

En chino existen tres palabras emparentadas entre sí que significan   descubrir y encontrar y pueden ser muy ilustrativas  . Las tres empiezan con el carácter  发(fā) que significa “emitir” 发现 (fāxiàn)  sería “emitir - visión” o “hacerse visible, presente”de allí, descubrir, encontrar .  发觉 (fā jué), “emitir - sensación” o “hacerse tangible, percibirse a través de los sentidos”. 发明 (fā míng), “emitir - luz” o “salir a la luz”.



¡PRACTIQUEMOS!

El aporte más importante de practicar es que nos da ganas de practicar. Aunque sean cinco minutos, esos cinco minutos siembran nuestro deseo de volver a hacerlo. Sabemos que hacer taichichuan nos da bienestar y además beneficia nuestra salud en general. Pero ejercitarlo implica un gasto de energía, entonces nuestro cuerpo, con su sabiduría natural dice “no, no, no te gastes”. Y tiene razón, no es bueno desperdiciar energía. Pero esta vez es distinto, y nuestro organismo al poco tiempo  empieza a responder, a ir perdiendo su pereza, hasta  que llega un momento en que uno siente que “el cuerpo te pide” practicar. Ahora se da cuenta de que lo necesita.

Practicar es la única puerta para entrar al conocimiento de cualquier idioma, inclusive del taichichuan. Lo que aprendemos practicando nunca es un conocimiento duro ni adocenado, sino que está vivo, nosotros participamos en forma activa y creativa en su construcción. Se asienta en nuestro interior y crece desde adentro hacia afuera.


Siempre me acuerdo del comentario de un alumno mío de taichichuan: “el taichi (o tratar de hacerlo) es como  jugar al golf: la pelotita  siempre está ahí, el problema es pegarle”. Coincido plenamente, el taichi está ahí, nosotros estamos ahí, el universo entero está ahí, el tema es si tenemos el coraje de encontrarlo.








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