jueves, 19 de septiembre de 2013

22 de septiembre: Equinoccio de primavera


Hay un fenómeno astronómico que se da dos veces al año con una separación de seis meses: el equinoccio, y significa que ese día en particular, el día y la noche tienen la misma duración. Estos dos momentos del año son el 21 de marzo y el 21 de septiembre. En el hemisferio norte el 21 de marzo es el equinoccio de primavera y el 21 de septiembre el de otoño, mientras que en el hemisferio sur es a la inversa. Este es el único día en que el Sol sale exactamente por el este y se pone exactamente por el oeste en ambos hemisferios. Esto sucede porque  la inclinación del eje terrestre va cambiando en relación con el Sol  a lo largo de su traslación (un año, lo que le lleva a la Tierra completar una vuelta alrededor del Sol). Cuando el ángulo de su eje es perpendicular a  los rayos del Sol, éstos impactan con un ángulo de 90º con respecto al ecuador, y están a la misma distancia de los polos. Este  momento es el equinoccio. La tierra sigue su camino hacia el verano, después del equinoccio de primavera; y hacia el invierno, después del equinoccio de otoño.

 Si miramos la naturaleza, el equinoccio es un momento de máxima potencia y cambio. En el otoño se realiza tradicionalmente la cosecha más grande. Los antiguos chinos, así como muchas otras civilizaciones de la antigüedad, celebraban la Luna Llena del equinoccio de otoño, más brillante que las otras y que les permitía trabajar toda la noche. Después de ese momento, mientras su hemisferio se aleja del Sol, la naturaleza se va aletargando en el sueño invernal.

En cambio, cuando se acerca la primavera, vemos los árboles pelados del invierno. En ese instante único, en las ramas que parecían muertas, empiezan a brotar y explotar los botones verdes fosforescentes. En la representación del taichi (la polaridad fundamental yin-yang, o negativo-positiva en equilibrio constante) los equinoccios están representados por los pequeños puntos interiores, llamados "verdadero yin" y "verdadero yang".

Equinoccio de otoño y equinoccio de primavera, un punto único de inflexión entre la vida y la muerte. Pareciera que aquello que murió en un hemisferio brotara resucitando del otro lado del planeta, el momento en que "verdadero yin" y "verdadero yang" intercambian sus esencias  generando un tercero, algo nuevo.

Este año, el equinoccio de primavera cae 22 de septiembre y se da  una hermosa coincidencia, que también hay luna llena.


Como dice el monje zen Thich Nhat Hanh (en este video) “La vida no puede morir. Puede cambiar, puede convertirse en una cosa o en otra. Un ser no puede no ser.”  El hexagrama nº 23 del I Ching, Po “La desintegración” describe el momento en que se produce la muerte y la descomposición, es la destrucción, el aniquilamiento que llevan a cabo las fuerzas sombrías yin cuando llegan a su punto máximo. Pero el hexagrama que le sigue como una evolución natural es el nº 24, Fu “El retorno”, que muestra el regreso de la energía yang que entra y crece desde abajo, como la semilla del fruto que ya se pudrió, demostrando que la fuerza yang, luminosa, expansiva, vital es invencible.

Este momento tan poderoso del equinoccio de primavera también fue celebrado por los mayas, maestros de la astronomía. Construyeron pirámides de piedra que al entrar en relación con la dinámica luz del Sol, iban señalando los distintos momentos del año, entre otras cosas. En la pirámide de Kukulkán o Castillo de Chichén Itzá, en el equinoccio de primavera y durante diez minutos, se ilumina el cuerpo de la serpiente Kukulkan que representa la fuerza del Sol  descendiendo a la Tierra. (Aquí un video sobre el tema).

Eso que pasa arriba, afuera, pasa abajo, adentro. En el medio de esa corriente de cambio, atravesada por esa diagonal que se forma entre los dos equinoccios, por las vueltas de la tierra, por la fuerza del Sol, en el medio de ese instante sagrado, quizás algo se muere adentro mío y confío en que la fuerza yang del cielo va a volver a saltar desde mis pies, desde la base de mi columna, de colores y maneras nuevas.

jueves, 5 de septiembre de 2013

La mente en el corazón

Desde siempre escucho que la mente domina la razón, la inteligencia y la comprensión. Y por otro lado, en oposición, actúa el corazón, que gobierna las emociones, las pasiones y el cuerpo. Frases como “a mi cuerpo le pasan cosas”, “pensar con la cabeza”, “tener sangre fría”, suponen que el corazón y la mente funcionan de forma separada.

¿Qué pasa cuando nos preguntamos, por ejemplo "¿Qué es esto?", qué significa un puñado de arroz, una cucharada de azúcar, una tarde de lluvia, qué son diez pesos, un auto, una casa, un amigo?

Hay un significado que todos convenimos y entendemos, pero el significado verdadero se lo da, o lo encuentra, cada uno. La representación del verbo ser (como comenté en la entrada anterior) es (shì), un sol con sus propios pies. Yo creo que la comprensión se da dentro de cada persona en cada momento. Un sol sobre sus propios pies tiene el poder de darle un sentido, basado en su percepción individual.  Entonces, el significado es esa especie de comprensión de los sentimientos.


       
  • (xiǎng), pensar, considerar, desear: Sobre el corazón (xīn) está (xiāng), observar, evaluar, que a su vez se compone de 目 mù, ojo, a la  derecha  de 木 mù, árbol. El ojo del corazón observando desde un punto fijo, el árbol.

  • (sī), reflexionar, meditar, pensar: Sobre el corazón (xīn) está (tián), un campo cultivado. El pensamiento que se cultiva y crece en el campo, la tierra de nuestro corazón.

  • (yì), voluntad, intención y deseo; significado: Sobre el corazón (xīn) está (yīn), sonido, compuesto por (lì), estar de pie, y (rì), Sol. Podemos pensar en el sonido que sale de nuestro corazón como motor de la voluntad o podemos ver la voluntad como un sol, que se pone de pie sobre nuestro corazón. (yì) también quiere decir significado: el sentido interno de las palabras como símbolos, se da sobre nuestro corazón.

En todos estos casos, donde corazón (xīn) se encuentra en la parte inferior del caracter, también se da la idea, como pensaban los antiguos chinos, de que la vida y el movimiento se originan  abajo y se dirigen hacia arriba. No se trata del corazón superado o reducido por las ideas que están por encima, sino del corazón como base para ellas.

En los siguientes caracteres, el corazón, en este caso (xīn), está al costado:

        
  • (dǒng), comprender, entender: Tiene a la izquierda corazón (xīn), a su derecha  (dǒng), que arriba tiene (cāo), hierba, y debajo, (zhòng), importante, de peso. La comprensión se da de la mano del corazón, como una cuestión importante, de peso, que llega a lo profundo, a las raíces.

  • (wù), despertarse, darse cuenta: A la izquierda tiene corazón-mente  (xīn), a la derecha tiene (wú), yo o nosotros, compuesto por (wǔ), cinco, sobre (kǒu), boca, abertura. El número cinco quizás haga referencia a los cinco elementos, dando un sentido totalizador: nuestro corazón que se vincula  a través de las bocas o aberturas de nuestros cinco sentidos, transmitiendo una idea de hacer consciente, de iluminación.

Hay muchos otros caracteres, como por ejemplo inteligente  (cōng), recordar  (yì), olvidar  (wàng), aspiración  (zhì), concebir 怀 (huái), que también se fundamentan en el corazón. Por eso cuando traducimos "corazón" del chino, muchas veces necesitamos decir "corazón-mente".

Doy gracias a la sabiduría de los ancestros que nos pasaron estas letras escritas con corazón. El corazón como centro de nuestra percepción y nuestro pensamiento. El corazón como base de nuestra construcción de la realidad. En este mundo plagado de ilusiones, lo único que sabemos es  que sentimos. Ahora, también comprendo la estupidez humana, fuente de toda crueldad. Es la que no tiene corazón para comprender.                                                                  

jueves, 29 de agosto de 2013

Sabiduría ancestral

Desde nuestra más tierna infancia aprendemos a comunicarnos no sólo a través de gestos, sino de palabras. Gracias a esa fina relación entre las palabras y su significado podemos ser capaces de aprender y convivir con nuestros congéneres en este mundo. Somos animales de lenguaje. El lenguaje es un tesoro de nuestra mente,  por eso cualquier disciplina que lo ejercite nos hace bien, porque fortalece una capacidad innata de nuestro cerebro. La lengua madre con la que nos toca nacer es una herencia valiosísima. Ella nos da las herramientas fundamentales para comunicarnos con nuestros semejantes. Gracias al lenguaje, podemos expresar nuestro mundo interno e incorporar conocimientos nuevos, podemos crear, formar parte del tejido social, buscar y encontrar  nuestro sentido y nuestro lugar en la naturaleza.

El idioma que heredamos, con su delicado sistema de relaciones, con su lógica interna, trae una enorme sabiduría propia que se fue estructurando y perfeccionando con el correr de las generaciones. Todo el que lo habló dejó en él algo de su verdad humana, y esta construcción sigue abierta a nuevas posibilidades. ¿Cómo se podría pensar sin lenguaje, sin el lenguaje oral, escrito, el lenguaje matemático, el de la música, el informático?

El idioma chino es uno de los más antiguos del planeta. El ejercicio de estudiarlo nos enfrenta con una profunda complejidad que se desarrolló a través de miles de años y al mismo tiempo con los elementos más simples del lenguaje, que subsisten hasta nuestros días, la sabiduría de nuestros ancestros. 


Al estudiar el idioma chino vuelvo a pasar por palabras tan simples como ser, estar, haber, persona, amigo, gracias. Las aprendí desde el comienzo, sin embargo con el tiempo sigo encontrando nuevos significados. Por ejemplo el caracter de persona  (ren), en su sencillez nos transmite nuestra esencia: somos el único animal erguido sobre sus dos pies. Su forma es parecida a la de un árbol  (mu), pero nuestros pies se pueden mover.  (pi) significa un pie en movimiento. Si observamos el caracter (shi), que significa ser, se forma con un sol  (ri) instalado sobre sus dos pies   (pi). Qué bello modo de representar la existencia. Otra de las primeras palabras que aprendí es gracias  (xie). Siempre me llamó la atención cómo está formado: su primer radical es lenguaje 言 (yan), al lado,  cuerpo  (shen) y a su derecha, una pulgada (cun). Ahora pienso que con una pulgada de agradecimiento podemos sentir nuestra existencia, nuestro cuerpo. Porque el agradecimiento se da entre dos y gracias al que da, el que recibe siente su existencia, y esto se da a través de la comunicación, del lenguaje. La sabiduría del lenguaje chino es ancestral e inagotable.

domingo, 24 de febrero de 2013

La luna, el yin y el yang y los terrícolas.


Los chinos tienen la idea de que la Luna es como un espejo de la Tierra. En el fondo, creo que todos sentimos algo parecido. Desde “Lunita tucumana”, pasando por el Hombre Lobo, siguiendo por Isis, la diosa egipcia, hasta las toneladas de poesías dedicadas a la Luna, en todas las épocas y en todas partes del mundo, ella, como nuestra sombra, es nuestra fiel compañera.

Pero, si es nuestro espejo, ¿qué tipo de espejo? ¿Cuando miramos la Luna Llena, nuestra energía aquí en la Tierra también está así de llena? Quizás nuestros sentimientos sí,  los ríos y las mareas también están llenos. Pero en realidad, si estuviéramos parados sobre la Luna Llena, veríamos a la Tierra como “Tierra Nueva”, vacía, en sombras, debido a la posición del Sol, detrás de la Tierra. 




El primero en explicar esto fue el genial Leonardo Da Vinci  en el 1510, 100 años antes de Galileo y el primer telescopio. Él, igual que sus antecesores,  se preguntaba  por qué en los primeros días de la Luna Creciente, desde su cuerno brillante se puede observar lo que llaman “luz cenicienta”, completando el disco lunar. Algunos creían que la Luna tenía luz propia, pero él, a fuerza de observar, estudiar y dibujar, llegó a la conclusión de que esa luminosidad en la parte oscura de la Luna se debía a que estaba recibiendo luz de la “Tierra Llena” (vista desde la Luna) reflejando, a su vez, los rayos del Sol. Es lo mismo que sucede en la Tierra cuando la Luna Llena  nos ilumina con esa luz  fría y tenue, que no es más que el reflejo de la luz del Sol. A esta luz cenicienta también  se la llama “resplandor de Da Vinci”.

Luna cenicienta.




Cuando estamos del lado escuro de la Tierra, recibimos la luz de la Luna Llena y cuando  la Luna está a oscuras, recibe, en cambio, el resplandor de la Tierra. Es como un diálogo, un vínculo de luz y sombra, de palabra y silencio, de dar y recibir, de yang y yin.

Acá, en la Tierra, lo celebramos. Por lo menos, en el calendario tradicional chino (que es luni-solar), las grandes festividades se relacionan con la Luna. La primera Luna Nueva de la primavera marca la Fiesta del Año Nuevo Chino y justo 15 días después, la primera Luna Llena, marca el final de la Fiesta de la Primavera con la Fiesta de los Faroles. Esta celebración, que tiene unos 2000 años de antigüedad, es tan colorida y vital como la de la Primavera. Por sus desfiles, danzas y música, se la ha comparado con el Carnaval occidental. Y, por su puesto, tratándose de la Luna Llena, también tiene una connotación romántica. Parece que, antiguamente, a las mujeres no se les permitía salir de las casas, excepto para la Fiesta de los Faroles. Por esto, ese día también era una oportunidad para el encuentro de los enamorados.

Hoy es la Fiesta de los Faroles. ¡Adiós Fiesta de la Primavera China! ¡Adiós Carnaval!
¡Feliz Fiesta de los Faroles! ¡Feliz Día de los Enamorados!

“La Luna representa mi corazón” es una canción china muy popular que usa esta imagen para expresar la fuerza y pureza del sentimiento entre dos enamorados. Aquí va:

月亮代表我的心
你问我爱你有多深
我爱你有几分
我的情也真
我的爱也真
月亮代表我的心
你问我爱你有多深
我爱你有几分
我的情不移
我的爱不变
月亮代表我的心
轻轻的一个吻
已经打动我的心
深深的一段情
教我思念到如今
你去想一想
你去看一看
oooo月亮代表我的心

Yuèliàng dàibiǎo wǒ de xīn

Nǐ wèn wǒ ài nǐ yǒu duō shēn
Wǒ ài nǐ yǒu jǐ fēn
Wǒ de qíng yě zhēn
Wǒ de ài yě zhēn
Yuèliàng dàibiǎo wǒ de xīn

Nǐ wèn wǒ ài nǐ yǒu duō shēn
Wo ài nǐ yǒu jǐ fēn
Wode qíng bù yí
Wǒ de ài bù biàn
Yuèliàng dàibiǎo wǒ de xīn
Qīng qīng de yīgè wěn
Yǐjīng dǎdòng wǒ de xīn
Shēn shēn de yīduàn qíng
Jiào wǒ sīniàn dào rújīn
Nǐ qù xiǎng yī xiǎng
Nǐ qù kàn yī kàn
Yuèliàng dàibiǎo wǒ de xīn

La luna representa mi corazón.
Me preguntás cuán profundo es mi amor por vos
Cuánto mide mi amor por vos
Mi sentimiento es verdadero
Mi amor es verdadero
La Luna representa mi corazón.

Me preguntás cuán profundo es mi amor por vos
Cuánto mide mi amor por vos
Mi sentimiento no se mueve
Mi amor no cambia
La Luna representa mi corazón.

Suavemente un beso
Y ya se conmovió mi corazón
Un sentimiento profundo
Que me hace extrañarte hasta hoy.

Pensalo un poco
Andá y mirá
La luna representa mi corazón.

domingo, 17 de febrero de 2013

¿Será casualidad que este año el Año Nuevo Chino coincide con el Carnaval?


Para todos nosotros el calendario es fundamental, ya que es la base sobre la que organizamos nuestras rutinas, nuestra economía, nuestra agenda. Algunos son más exactos que otros.  Algunos  nos   dan información  sobre  la  luna,  incluso, para los que se interesan en la astrología, la ubicación de los diferentes planetas. La naturaleza tiene sus ritmos, los podemos apreciar en los cambios que suceden en el transcurso de cada día o de cada año. Estos cambios se rigen por el movimiento de la tierra en relación con los planetas y estrellas que la rodean. La medición de estos ritmos se refleja en los relojes y en los almanaques. Éstos nos permiten ubicarnos en los diferentes momentos del año. Nos dicen cuál es el día más corto, cuál el más largo, saber cuándo la naturaleza parece dar un vuelco y virar hacia un clima más frío, a continuación del verano, o más cálido, a continuación del invierno.

A través de los tiempos, las diferentes culturas necesitaron diseñar sus calendarios para poder registrar el paso del tiempo, implacable y exacto. Hoy por hoy, yo lo puedo observar en un papel de afiche pegado en la pared de mi cocina. El almanaque  sigue siendo algo tan esencial como indispensable para la vida de todos.

Pero me pregunto cómo habrá sido para nuestros ancestros, hace miles de años, cuando se enfrentaron con el fenómeno de estos cambios  por primera vez. Este registro no pasaba por el papel, sino que se daba en relación directa con la naturaleza: cómo incidía la luz del sol y de los astros sobre la tierra a lo largo del año y de los años y sus consecuencias en el medio ambiente. ¿Qué construcciones habrían diseñado y en qué lugares, para apreciar las variaciones de los días, cuándo se alargaban o se acortaban? Seguramente ellos ya se daban cuenta de que esto era algo escencial para la vida de todos. Y además, me imagino que, al tomar conciencia de la regularidad de estos grandes cambios de la naturaleza,  deben haber percibido lo sagrado. De hecho, estaban registrando algo que sucede en el cielo al entrar en contacto con la tierra y con los seres vivos que la habitan.

Yo no creo que haya relación entre el Año Nuevo Chino y el Carnaval, pero sí que ambos marcan un momento clave de cambio en el ciclo del año y, como los dos siguen conectados con  los ritos ancestrales, mantienen su significado.

En este momento, cuando en el hemisferio norte comienza la primavera y en el hemisferio sur, el otoño, siento que algo sagrado está pasando en la naturaleza, en todos nosotros, en mí también.

¡Les deseo a todos el mejor año nuevo chino y carnaval!


jueves, 20 de diciembre de 2012

¿Existe la fuerza espiralada?

“Dicen que hay una energía”. Como practicantes de taichi escuchamos que somos energía, que la energía viene de la naturaleza y es la misma que moviliza toda la vida en la tierra. Además esta energía siempre se mueve en forma circular (por eso todos los planetas y las estrellas son redondos). Y, al circular, forma espirales. Los maestros de taichi dicen que los movimientos que hacemos al practicar se generan a través de la energía espiralada.

“La teoría de la fuerza espiralada de rotación y los movimientos de trayectoria curva continua. Estas teorías desarrolladas por Chen Wangting (el reconocido creador del Taijiquan), ampliaron el concepto de Jingluo (meridianos de circulación de la energía vital Qi).

Todos los movimientos se agrupan en uno solo, siendo este la base: el enrollamiento y desenrrollamiento suave del hilo de seda del capullo; con este movimiento se asimila la energía interna.” (Extraído de http://taijiaustral.jimdo.com/curriculum-de-estudio/)

¿La energía espiralada existe? Si miramos la naturaleza a nuestro alrededor hay millones de ejemplos. Según la descripción del pensador japonés Tomio Kikuchi en su texto “Espiritualidad es espiralidad”:

“La realidad natural, normal, ordinaria, simple, tiene forma de espiral. Es fácil confirmar esta maravilla de la Naturaleza.

“El huracán no solamente derriba: arranca los árboles por la raíz y los lleva por el aire. Éste es un ejemplo importante de la función espiral.

“Todo esta hecho con espiralidad todas las personas tienen una marca espiral en el centro de la cabeza. (…) La espiral es una marca maravillosa de la historia, que, desde el útero, determina nuestra posibilidad evolutiva. Todo esta sintonizado con la enorme potencia de la fuerza en espiral de la Naturaleza.

“Todos usan la palanca pero no perciben lo que está ocurriendo. (…) La palanca es una cosa muy simple , la Naturaleza es muy simple.

“El movimiento en espiral es una palanca espiralada. (…) Todo lo que existe esta formado a partir de la función espiralada.

“Existen varios ejemplos. El Aikido es, típicamente, un entrenamiento de movimiento en espiral.” (Extraído de http://publicacionescirculodaikon.wordpress.com/2012/07/22/espiritualidad-es-espiralidad/)

En este sentido mi objeto cotidiano favorito es el sacacorchos, no sólo porque me gusta destapar un buen vino argentino, sino porque siempre me resulta admirable la fuerza de esa pequeña herramienta. No puedo creer que con un suave girar de la muñeca pueda sacar ese corcho que tiene tanta presión, que muchas veces ni siquiera puedo volver a meter en el pico de la botella. Es hermoso.

Aún así podemos seguir preguntándonos si esta energía existe porque de hecho no la sentimos. Para mí una clave está en ubicar el polo superior y el inferior del espiral, ahí está la fuerza y la potencia, tanto en el sacacorchos, como en el tornado, como en nuestro cuerpo. Cuando el sacacorchos está sobre la mesa no tiene fuerza. La fuerza aparece cuando hay tensión entre su arriba y su abajo.

Gracias a Newton nos damos cuenta de que una manzana que se desprende de un árbol es atraída hacia el centro de la Tierra. Todos los cuerpos del universo ejercen una fuerza de atracción. Por éso no somos una pasta adherida a la superficie de la tierra, porque existe otra fuerza que viene desde los otros cuerpos celestes y nos atrae hacia el cielo. Así nos mantenemos en un equilibrio mutuo: una fuerza nos tira hacia el cielo, hacia los cuerpos más grandes que la tierra, como por ejemplo el Sol y la Tierra nos atrae hacia su centro y nos mantiene en contacto con ella. Ésta es la polaridad yin-yang. Yin tirando de                                                                                         nuestros pies, yang tirando de nuestra cabeza.

Lo importante en nuestra práctica es sintonizar con la polaridad, esta fuerza única de tensión y presión que funciona de pies a cabeza y entender que cuando hacemos  fuerza, su dirección va en línea recta, pero el modo más efectivo, potente y natural, de hacerla es de forma espiralada. Así podremos ser como el sacacorchos y el tornado. Ésta es la tensión que organiza todas las espirales de nuestro organismo, desde el ADN, pasando pos nuestros músculos y tendones, nuestra columna, hasta nuestro cerebro. Desde cada pelo hasta nuestra totalidad. Pero creo que la relación de estos dos puntos extremos (organizados en  tres tantien, el superior y el inferior, interrelacionados a través del central), es la clave para llegar a ser conscientes de esta energía que nos da forma y a lo que nos rodea.


No dejen de ver este videíto, bello y sugerente.



domingo, 16 de diciembre de 2012

El número tres y el tantien

¿Por qué el tres es un número mágico? Desde chica siempre supe que es “a la una, a las dos, a las tres”, “la tercera es la vencida”, “no hay dos sin tres”, “pedir tres deseos”, “los tres Reyes Magos”, “las tres Marías”. Para los católicos, Dios está formado por tres, la  Santísima Trinidad.

En el taichi chuan se habla del tantien como centro del organismo. Está debajo de nuestro ombligo. No sólo es un centro geográfico sino que además, en esta zona se guarda la esencia que se transmite de generación en generación. Pero cuando profundizamos en la práctica del taichi, aprendemos que tenemos tres tantien o centros: el tantien inferior u original, recién mencionado, el tantien central o del corazón, que se encuentra en el medio del pecho y el tantien superior o espiritual que se encuentra en el medio de la cabeza, a la altura del entrecejo.


Tantien, en chino dān 丹 (rojo, elixir) tián 田 (campo cultivado), nos da la idea de que estos centros no son campos salvajes sino que se trabajan y cultivan con energía para obtener un elixir.

El número tres es muy significativo ya que los chinos, desde su origen, consideran que el número tres sintetiza la condición humana, define al hombre y a toda forma de vida, como ese punto donde interactúan las fuerzas del cielo y de la tierra. Como seres humanos, que a diferencia de los otros animales tenemos una posición erguida, estos tres tantien conforman una especie de torre o columna y, como dicen los chinos, animan un pequeño universo que responde al gran universo.

Así como el cielo y la tierra se unen en el ser humano, el tantien inferior u original y el tantien superior o espiritual se unen en el tantien central o del corazón. No debe ser casualidad que el caracter chino de corazón se escribe 心 (xīn) cuyos componentes radicales son tres gotas de agua unidas por un trazo. Para mí, allí en el corazón es donde se juega el ser individual de cada uno de nosotros. Un punto único de interconexión entre el cielo y la tierra, en el tiempo y el espacio.

Según la teoría de la antigua medicina china y del taichi chuan, el número tres organiza todo nuestro organismo.  Si bien los tres tantien organizan nuestra totalidad y nuestro ser con el universo, cada parte de nuestro cuerpo está organizada en tres: el brazo tiene tres partes (brazo, antebrazo y mano) la pierna también, pero a la vez una mano o un pie tiene carpo metacarpo y dedos, y a su vez cada dedo tiene tres falanges.

Confucio siempre hablaba de la importancia del centro. En taichi chuan tratamos de mantener el centro en medio de situaciones cambiantes. China en idioma chino se llama zhōng 中  guó 国, país del centro. El Tao Te Ching dice que “el uno genera el dos, el dos el tres y el tres, la miríada de cosas” (Cap. 42). Podemos pensar en los tres tantien como tres puntos y cada punto además se puede proyectar en un plano, como sugiere el nombre tantien, campo cultivado. Entonces el entrecruce de estos puntos y estos planos genera infinitas posibilidades.

Para entender el tantien es importante tener presente que no es una cierta cosa, no es esto o aquello, es una relación. Por esta razón creo que siempre le vamos a ganar a las computadoras y los robots, porque hay un punto único en el tiempo y el espacio donde se unen el cielo y la tierra. Está en el medio de nuestro ser, en el corazón de cada uno de nosotros, es ese tres milagroso justo antes de la miríada de posibilidades.