martes, 10 de abril de 2012

DE CORAZÓN A CORAZÓN

Practicar taichichuan o aprender idioma significa éso, practicar. En idioma chino, incluso la palabra aprender o estudiar, se forma con la palabra practicar (学习xue xi: aprender-practicar). Por éso, en mis clases de idioma o de taichi, la mayor parte del tiempo se invierte en la práctica y en cómo desarrollarla. Pero nunca tengo tiempo de detenerme en lo que pasa cuando nos ponemos en contacto con este mundo chino y su antigua sabiduría. Por esta razón, para mí este espacio del blog es importante, porque me permite presentar y desplegar las preguntas, las posibles respuestas y las impresiones de lo que nos sucede o por lo menos de lo que me sucede a mí al entrar en contacto con este mundo.

Hay una frase que escucho desde que empecé a practicar tai chi: “La enseñanza del maestro al alumno se transmite de corazón a corazón”, y yo me preguntaba que significado tendría esta idea: "¿Será que no hace falta hablar? ¿Será que no hace falta pensar?" Lo que creo ahora es que cualquier herramienta se puede usar si sirve en el camino, pero que finalmente la verdadera comprensión la construye cada uno, se realiza en el interior de uno mismo porque allí, adentro de cada uno de nosotros es donde se unen la tierra y el cielo, el yin y el yang. 

Lo encuentro también en estos caracteres chinos:

 天  Tian = Cielo
  人  Ren = Persona
  Tu = Tierra

Gráficamente estos caracteres me ayudan a entender y sentirme realmente como unión del cielo y la tierra. Ese punto central de la persona 人 es su corazón y es único en el universo, en el tiempo y en el espacio. Por éso,  la mejor explicación,  la palabra más inteligente o el movimiento más maravilloso es imperfecto y parcial. Porque en realidad, es cada uno el que lo encuentra y le da sentido adentro de uno mismo. Ahí,  lo puede integrar en un todo coherente y relacionado con el mundo que nos rodea,  Ahí, dentro del propio corazón, se produce el verdadero aprendizaje. Y se produce de corazón a corazón.

Estar en la tierra es como habitar la perfección de modo imperfecto. El alma, el ángel de cada uno puede estar aquí  y no allá, y, además, somos diferentes a cada momento. Ese es el desafío, transmitir esa misteriosa perfección intransferible, tocar esa armonía. Por éso no se puede explicar, porque cuando lo digo, ya es una parte y no es el todo. Sólo hay pistas, sombras, nimiedades. El todo nos anima a cada uno, y cada uno, con su sentido le da sentido. 
 









jueves, 15 de marzo de 2012

Año Nuevo Chino en Barrancas de Belgrano



Según el calendario tradicional chino éste es el año del dragón de agua. A cada año se lo denomina según uno de los doce animales del zodiaco chino y uno de los cinco elementos chinos (agua, madera, fuego, tierra y metal) y éstos cambian cada dos años formando un ciclo de diez . Al mismo tiempo cada animal del zodiaco tiene características particulares. En el caso del dragón, éstas están íntimamente relacionadas con el agua ya que se lo considera uno de sus regentes, gobernante de las lluvias y las mareas. El dragón puede hundirse en las profundidades del océano y volar entre las nubes del cielo. Quiere decir que este año así como el dragón va a poder expresarse profundamente gracias a su elemento agua, como señaló el maestro Liu ése día, para nosotros también es una buena oportunidad para plantearnos en profundidad aquellas características que sentimos propias para lograr hacerlas realidad.

Deseo que seamos como en dragón del agua: que podamos sumergirnos en las profundidades de nuestros sueños para después llevarlos como las nubes a las alturas del cielo.

martes, 27 de septiembre de 2011

Unión original

En este video vemos practicar al maestro Liu Ming y su grupo, del cual yo formo parte. A mi lo que me impacta de su modo de trabajar es la absoluta unidad de cada una de sus partes, tanto del cuerpo como de los distintos momentos de la secuencia en un todo fluido y coherente. De algún modo, ésto fue lo que me pasó cuando empecé a tomar clases con él: la cosas que yo venía practicando, lo que había aprendido con distintos maestros, las experiencias que tuve en China, lo que había leído en los clásicos del tai chi y de la medicina y la filosofía tradicional china, se fueron relacionando de un modo cada vez más coherente, tomando un nuevo significado, más potente, reencauzando mi aprendizaje de estas prácticas.



Ese primer movimiento de la forma, cuando levanta los brazos en un movimiento circular que sube y baja, en chino se llama yuan he, unión original, y significa que en el hombre se unen las energías del cielo y la tierra y encuentran armonía. Cuando el maestro explicaba este movimiento decía que cada uno de nosotros es como un fundador, el fundador de sí mismo. Para mí, ésta es la síntesis del trabajo del taichi, porque hay algo que todos tenemos en común y que al mismo tiempo nos diferencia mutuamente y es que cada uno de nosotros tiene su propio corazón y desde allí cada uno gobierna su vida y sus acciones. Por eso este primer movimiento, yuan he, es tan bello. Nuestro corazón, que es único, es justamente a través del cual nos podemos relacionar con toda la naturaleza. El movimiento siempre nace del propio corazón y es allí donde se da la unión del yin y el yang, de la tierra y el cielo.

El modo del maestro Liu de transmitir su conocimiento, dándole prioridad a la individualidad usando metáforas, me animó a rescatar mis propias impresiones subjetivas en la práctica del taichi y a escribir estas palabras.

martes, 13 de septiembre de 2011

Esperanza en la Fiesta de la Luna Llena del Medio Otoño



Los chinos, desde tiempos inmemoriales, celebran la cosecha de lo que se cultivó en primavera y verano. En su calendario, que es solar y lunar, la luna llena de la mitad del otoño marca la culminación de este proceso de cosecha. Según los antiguos chinos el metal es el elemento que corresponde a esta estación. Con ese metal cortan y recogen los frutos, las hojas y los granos. También la asocian con la muerte.

Pero de este lado del planeta se desata la primavera. Ya pasamos la muerte del invierno. Y las semillas del pasado otoño, que quedaron sepultadas, comienzan a germinar. La madera es el elemento que corresponde a la primavera. Como los rayos del cielo, la madera se abre paso desde adentro de la tierra.

Para mí, la primavera tiene algo en común con la esperanza: siempre vuelven a nacer, de la nada, de la muerte. La vida viene del agua. Y la regente del agua es la Luna, que gobierna las mareas y el agua de toda la Tierra. Qué sería de nosotros sin la Luna. Luna llena de la primavera, de mi esperanza, hermana, amiga, madre.

El otro día escuché a los Philippine Madrigal Singers cantar “Zamba de mi esperanza”. Estos maravillosos músicos que no hablan español me hicieron sentir sus palabras por primera vez: pañuelo, caricia, corazón, estrella, padecer, querer, zamba, esperanza.

¡Feliz Luna llena de primavera!

En el video Jimena Gómez Carrillo en el Festival de la Luna Llena de Medio Otoño, Barrio chino, Bs.As. 11-09-11 
Música: Zamba de mi esperanza por los Philippine Madrigal Singers

martes, 30 de agosto de 2011

MEMORIA, PRÁCTICA Y KUNG-FU

Desde que era chica mis profesores siempre me dijeron que no estudiara de memoria. Decían que si sólo usamos la memoria no estamos usando nuestra capacidad de razonamiento. Así que nunca le presté demasiada atención a mi memoria ya que pensaba que el buen entrenamiento no estaba en esa parte de mi cerebro.

Tiempo después empecé a aprender taichichuan. Estaba fascinada por este arte marcial chino y quise saber más sobre su cultura. Entonces empecé a estudiar su idioma. Ambos se basan en la memoria. Los movimientos del taichi deben aprenderse de memoria del mismo modo que los caracteres chinos y su sonido. Un poeta chino necesita saber cinco mil poemas de memoria para crear los suyos propios. En realidad, se mide el nivel de dominio del idioma según el número de caracteres conocidos. El chino promedio usa aproximadamente tres mil caracteres. Y los tiene que aprender de memoria.

La medicina tradicional china sostiene que el cuerpo humano está atravesado por varios canales de energía vital con miles de puntos de acupuntura a lo largo de todos ellos. También se aprenden de memoria. Pero, en cada caso, todo lo que se memoriza está profundamente interrelacionado, como las ramas de un árbol. Uno nunca recuerda cosas aisladas.

Recordar algo significa mantenerlo vivo. Si no usás una puerta las bisagras se van a oxidar y finalmente no van a servir más. Del mismo modo nos olvidamos de lo que no necesitamos o no queremos usar. Entonces practicar es un buen modo de mantener lo que queremos recordar en nuestra mente. Y la práctica es una característica importante de todas estas disciplinas. Primero hay que aprender a practicarlas. La memoria es esencial y sólo después de que se ha alcanzado cierto nivel en la técnica se puede abordar la teoría. De otro modo es imposible comprenderla.

Cuanto más se practica mejor es la técnica. A través de la práctica se pueden encontrar las muchas y diferente conexiones entre los movimientos, en el caso del taichichuan, de los caracteres, en el caso del idioma chino. El nivel de habilidad que se consigue a través del tiempo y el trabajo se llama “kung-fu”. El nivel de kung-fu depende de cuánto tiempo y cuán intensamente se trabajó. Esta palabra se puede usar para un cocinero, un doctor, un pintor o un artista marcial. La mayoría de las actividades chinas, especialmente las tradicionales, se miden por kung-fu.

Hay una antigua expresión china que siempre me inquietó y dice algo así como “Para conseguir kung.fu (para hacer cualquier cosa) hay que sufrir amargura”. ¿Por qué amargura? En este momento pienso que si hacés algo vos mismo, lo sentís, tenés que aprender de tus propias experiencias y errores para llegar a tus propias conclusiones y aprender. No hay otro modo, no hay teoría para lograr el conocimiento más pronto. No hay caminos cortos. La memoria es tu apoyo para conseguirlo en todo momento. Cuando la usás, tenés que atravesar cada cosa, una por una. Es práctica. Memoria y práctica van de la mano. No es sólo lo que sabés sino cómo llegás a aprenderlo, y cómo lo podés hacer.

Hay un cuento que Sancho Panza le narra a Don Quijote y, se supone, viene del Oriente: Un pastor necesitaba llevar a sus trescientas cabras al otro lado de un gran río. Su bote sólo podía llevar una por vez. Sancho cuenta cómo va llevando una tras otra al otro lado con todo detalle. Cuando ya llegó a la quinta Don Quijote le pide que se saltee toda esa parte y continúe con la historia. Sancho dice que como Don Quijote le hizo perder la cuenta de las cabras perdió el hilo de la historia y no puede continuar. No puede recordar cómo sigue el cuento. Y listo.

Esta anécdota me sugiere que tenés que sufrir el pasaje de las trescientas cabras. Es la forma en que trabaja la memoria. Es la única manera de llegar a conocer la historia. Es la forma de construir tu kung-fu. Lo construís con tu vida. Lleva tiempo, energía, trabajo. ¿Cómo podés evitar el sentimiento? Sufrir amargura es la parte difícil.

Creo que ésto no es fácil de entender y aceptar para nosotros, occidentales. Ésta no es nuestra manera habitual de estudiar. China es una cultura antigua. A través de su larga evolución ha tenido poco intercambio con la cultura occidental. Darwin describe las afinidades de todos los seres de una misma clase como un Árbol de la Vida. La cultura china y la occidental son como dos árboles de diferentes clases. Sus diferentes procesos de evolución tomaron diferentes formas, diferentes modos de conectar y organizar sus partes, diferentes estructuras. Si queremos llegar a conocer y entender este exótico y desconocido árbol de la cultura china, creo que tenemos que embarcarnos en nuestros botes de la memoria y navegar a través de sus canales de práctica para encontrar sus conexiones, sus flores, sus frutos. Para hacer este viaje tenemos que sufrir nuestro propio kung-fu.

¿Cómo funciona la memoria? Hace poco leí en el diario que la ciencia todavía no ha podido responder a esta pregunta. Pero siempre la tengo presente. Para mí, la memoria se convirtió en un tesoro que cultivo todos los días.

martes, 16 de agosto de 2011

Caja de viento

El espacio entre cielo y tierra,
¿no semeja acaso a un fuelle?
Vacío y no se agota;
cuanto más se mueve, más sale de él.
-Tao Te Ching, cap. V


Cuando veo esa botella pienso en el fuelle, que en chino se dice “caja de viento”. El guante quirúrgico es el diafragma. Lo que no se explica en el video es que debajo del diafragma está el tantién (tan: rojo, tién: tierra cultivada). Este campo es la región de nuestro cuerpo que se encuentra debajo del ombligo y gracias a la musculatura del perineo podemos contraerlo y expandirlo. Éste es el apoyo del diafragma. En el video sería la mano que mueve el guante de goma. Cuando el diafragma baja produce un vacío gracias al cual entra el aire (energía yang del cielo). Cuando el diafragma sube vacía los pulmones expulsando el aire tóxico, al mismo tiempo que guarda en el espacio interno el oxígeno vital. El tantién al expandirse y contraerse hace subir y bajar al diafragma. Por ésto la función del diafragma es clave en nuestro organismo. Pero no nos olvidemos del tantién. El tantién es el polo tierra, el aire es el polo cielo. Ellos intercambian su valiosa energía en cada respiración.



¡Cuánta sabiduría hay en una palabra tan sencilla como “caja de viento”! Porque de este modo podemos pensarnos, no sólo como botellas individuales, sino en conexión con toda la naturaleza, porque éste es el principio que la gobierna.

En cada respiración este milagro y este milagro en cada uno de nosotros.

Pero la respiración sólo tiene sentido en relación con la circulación que lleva el aire bueno al todo del organismo. Esta circulación también responde al intercambio de energía yin y yang que recorre nuestro cuerpo en sentido ascendente y descendente (inhalación y exhalación).


¿Será que la Tierra también respira a través de su magnetismo?

martes, 19 de julio de 2011

Memory

¿Qué es el recuerdo, qué es la memoria? ¿Por qué recordamos lo que recordamos y olvidamos lo que olvidamos?

El registro de lo que nos sucedió siempre queda en nuestro cuerpo, en nuestra mente. En aquellos reflejos donde nos proyectamos. Y cuando vuelven nuestros recuerdos vuelven enteros con la plenitud de sus detalles. Inevitables como una ráfaga de viento.

Esto es algo que comprobamos todos los días con mis alumnos en el trabajo de taichi y también de idioma chino. “El cuerpo se acuerda”.

En el año 2006 escribí un texto sobre la memoria que para mi sigue teniendo vigencia hoy. Lo escribí en ingles pero en breve voy a traducirlo al castellano para quienes tengan interés en leerlo.

MEMORY, PRACTICE AND KUNF-FU.

Since I was a little child, my teachers always told me not to study by heart. They said that if we only use our memory, we are not using our power of reason. So I never paid much attention to my memory, as I thought good training was not at that part of my brain.

Later on,