domingo, 10 de agosto de 2014

AGOSTO


Más allá de las variaciones entre los años, agosto es casi tan frío como julio, el mes más frío del año. La corteza de la tierra se fue enfriando a través del invierno. Si bien a partir del 21 de  junio los días empiezan a alargarse paulatinamente, esto sucede muy de a poco, los rayos del sol todavía  llegan con mucha debilidad y no alcanzan para calentarnos completamente. Este es un momento muy especial del año como ciclo, es el momento más frío a nivel del clima, pero ya hemos pasado el solsticio de invierno,  el día más corto del año (cuando debido  a la inclinación del eje de la tierra, nos encontramos más alejados del calor del sol). 

Según el calendario chino el 21 de junio marca la mitad del invierno, su punto máximo. A partir de ese momento, los días empiezan a alargarse gradual y paulatinamente hasta que el invierno llega a su fin. Ese día en que el invierno termina, nace la primavera. En el calendario chino se llama “Li Chun” (立春,   “li”立 es ponerse de pie, comenzar, “chun” 春  es primavera),  (haciendo click http://lodejimena.blogspot.com.ar/2012/08/la-primavera-se-levanta.html  entran en otra subida sobre "Li Chun"). Como los chinos viven en el hemisferio norte, el comienzo de la primavera o "li chun" se da alrededor de principios de febrero, es cuando ellos celebran el Año Nuevo, o Día de la Primavera, que es la festividad más importante del año. Pero en nuestro hemisferio sur, ese día de comienzo de la primavera cae generalmente el 7 de agosto.
                   



También podemos ver al año como ciclo, reflejado en el símbolo del taichi o yin-yang: el 21 de junio es ese punto abajo, donde termina la parte negra (yin), que representa lo frío y oscuro y empieza la parte blanca (yang), que representa lo cálido y luminoso.  Es el punto blanco dentro de lo negro que empieza a crecer, desde abajo hacia arriba (joven yang), hasta llegar a ocupar toda la parte superior del círculo (máximo yang). Esa parte superior corresponde al 21 de diciembre, solsticio de verano, el día más largo del año. Este símbolo chino del taichi siempre muestra a la energía yang como invencible, después de la máxima oscuridad irrumpe la luz, siempre superadora, y no hay marcha atrás.
El Sol es el gran representante de la energía yang, de hecho “sol” en chino se dice “máximo yang” (tai yang 太阳). En este momento del año, que corresponde a “li chun” (立春) , o comienzo de la primavera, estamos en presencia de la auténtica energía yang, la energía del sol, creciendo día a día de modo inexorable hasta su máxima potencia en el verano. Esta es la energía yang del cielo. Este es un momento privilegiado para observarla, para sentirla en toda su fuerza. La Tierra reacciona y sus efectos se aprecian en los maravillosos cambios de la naturaleza. Desde nuestro rincón en la ciudad podemos percibir a los pájaros cada vez más atareados, los botones que empiezan a cubrir las ramas de los árboles. La energía yang sale, y todo en la tierra también sale, las hojas, las flores, los pichones. Nosotros también salimos a pasear en primavera y si podemos, de vacaciones cuando llegue el verano. De todos modos, este milagro yang también se da cada día cuando nos despertamos, cada vez que respiramos y en muchos otros ciclos que dan ritmo a nuestras vidas. Pero me parece bueno recordar la pertenencia a estas fuerzas vitales básicas, ellas son las que han generado y rigen  nuestros ritmos fundamentales. Son nuestro modelo, nuestro referente.

Para los Incas y los Aymaras quizás la celebración más importante es el día de la Pachamama, y esta costumbre se extendió por toda Latinoamérica.  Quizás sea una coincidencia pero también cae alrededor del 7 de agosto y éste se considera el mes de la Pachamama. Según su costumbre, se le hacen ofrendas: comida, alcohol, cigarros, es decir alimentos preciados por las personas que los entregan, como un sacrificio, una especie de voto de confianza en que la Pachamama, esa combinación indefinible de Cielo y Tierra, de las fuerzas de la Naturaleza como un todo, va a devolver con creces aquello que se le entregó como agradecimiento a sus favores. Y sin duda que la Pachamama les va a retribuir con abundancia. En agosto nace la primavera, el comienzo del despliegue de la naturaleza.



La sabiduría del taichi o símbolo yinyang nos explica de modo simple y exacto el movimiento cíclico de la naturaleza y nos permite usar este principio para entender mejor nuestras vidas. Quizás el comienzo de un ciclo es un buen momento para conectarlo con nuestros deseos profundos y proyectarnos en este proceso de crecimiento del año que comienza, para que se realicen como la naturaleza.


Aquí hay un par de links de la televisión jujeña sobre la fiesta de la Pachamama
http://www.youtube.com/watch?v=fRB1cOJ4wMI
http://www.youtube.com/watch?v=mr0MY2qEUAA

Y este link es otra subida que escribí relacionada con el comienzo de la primavera.
http://lodejimena.blogspot.com.ar/2013/02/sera-casualidad-que-este-ano-el-ano.html


domingo, 29 de diciembre de 2013

Creo en los Reyes Magos

¿Vos creés en los Reyes Magos? Ésta es la pregunta que todos nos hacíamos cuando teníamos más o menos 8 años. Poco tiempo después nos enterábamos de que esta verdad indiscutible era una mentira de nuestros mayores.  Aún así, somos nosotros mismos los que repetimos la misma mentira a nuestros niños, el  de los Reyes o el de Papá Noel y el Árbol de Navidad es un cuento que perdura a través de las generaciones.

Tanto la escena de los Reyes y el Nacimiento de Jesús como Papa Noel y el Árbol de Navidad, nos remiten al invierno, oscuro y nevado, aunque aquí nosotros nos estemos muriendo de calor. Esto se debe en parte a que estas tradiciones provienen del hemisferio norte y allí, este momento del año coincide con el solsticio de invierno (el día más corto del año), mientras que en este hemisferio, coincide con el solsticio de verano (el día más largo del año).

Durante el solsticio de invierno, la naturaleza, sobre todo en los países fríos, pareciera estar muerta, aunque nosotros sabemos que está pasando por una fase de descanso antes de comenzar un nuevo ciclo con la primavera. El símbolo del Árbol como la regeneración de la vida es más que directo y contundente. Ese triangulito verde que resiste, al lado de sus compañeros árboles que parecen muertos, y nos recuerdan la certeza de que ese invierno es una muerte aparente y que pronto la vida va a volver a nacer. Y esto sucede de modo inexorable, con la misma fuerza implacable del tiempo. La Tierra, el Sol, todo el Cielo, gira y gira como un reloj. Y sabemos que la primavera va a volver y vamos a volver a tener flores y frutos. Es algo tan natural que podría ser una obviedad sin interés.

Sin embargo, nuestros ancestros se detuvieron para observar este momento de la naturaleza, bello y milagroso. ¿En qué momento se dieron cuenta de que esto era así? ¿Cuántos inviernos habrán tenido que pasar hundidos en la angustia de no saber si ese invierno tenía fin? Por suerte, no he pasado por  la angustia de no saber si lograré sobrevivir un invierno, pero sí conozco la angustia, esos momentos de ignorancia y desesperación. Creo que cada uno de nosotros tiene sus propios “inviernos”.

El símbolo del Árbol de la Regeneración de la Vida parece ser un símbolo muy común en las diferentes culturas del planeta y el Nacimiento de Jesús representa lo mismo pero en el mundo humano. El nacimiento es algo sagrado, un milagro.

En este momento del año y desde hace unos dos meses, al oscurecer, allí por donde se pone el sol, aparece un lucero  gigante. No sé si será el mismo que vieron los 3 Reyes Magos durante el solsticio de invierno marcándoles la ruta hacia el oeste pero cuando miro hacia el este y veo las 3 Marías viajando hacia el oeste, me gusta pensar en los Reyes, peregrinando hacia donde muere el sol, donde aparece el lucero y también, donde nacen los ríos que nos dan vida.

Todos nacimos y fuimos bebés alguna vez. Espero que aquella beba que fui siga viva en el fondo de mi ser, con la inocencia que aceptó que esos 3 Reyes Mágicos existían y sabían que yo existía por la evidencia indiscutible de mis zapatos y ¡me trataban casi como a Jesús! mejor, me traían lo que yo les pedía, en vez de esas cosas raras que ni sabía lo que eran. Eran mágicos y me conocían. Cuando a veces la vida me rebalsa y me siento en el medio de un crudo invierno,  de pronto me viene ese sentimiento que me transmitían los Reyes, desde lo misterioso y lo infalible juntos. Y sí, ¡yo creo en los Reyes Magos! los guía una estrella, vienen desde el Este a festejar un nacimiento, quizás el de un nuevo deseo que nace en nuestro interior. Gracias a mis padres que me hicieron el cuento de los Reyes, ahora conozco ese sentimiento: desde las fuerzas del Cielo, de la Naturaleza, viene la orientación, la dicha.


En chino, “natural” se dice “naturaleza propia” (自 然- zì rán) y “naturaleza”, “gran naturaleza propia” (大 自 然- dà zì rán). Ése es mi deseo, que mi naturaleza propia sea la misma que la naturaleza.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Siento, luego existo

El estudio del cerebro y sus funciones avanzó enormemente en los últimos años, sin embargo sigue siendo un misterio para la ciencia cómo funciona la memoria. ¿Por qué recordamos ciertas cosas y otras se nos olvidan? ¿Cómo algunas situaciones triviales quedan grabadas en nuestra mente y otras  importantes, a nuestro pesar, se borran por completo? En el año 2006 escribí un texto sobre la memoria que para mí, sigue teniendo vigencia hoy. Lo escribí originalmente en inglés, haciendo click aquí, y  también  lo pueden leer en castellano a través de este enlace.

El idioma chino en sí mismo es como un gran registro de la historia de cada palabra desde el momento en que se empezó a escribir, es decir que la memoria del idioma chino está impresa en sus caracteres. ¿Cómo se escribe “recordar” en chino? En el chino simplificado se escribe 忆 (yì) mientras  que en la forma tradicional, 憶 (yì). Como siempre, adentrarnos en los radicales que componen el caracter nos lleva al significado profundo de la palabra. En ambos casos el radical de la izquierda es “corazón”, 忄 (xīn), es decir que el recuerdo va de la mano con nuestras emociones, percepciones y sentimientos individuales. El lado derecho difiere en sus versiones. En la simplificada aparece 乙 (yǐ) que significa “segundo” o “número dos“. Pareciera que, cuando recordamos, eso que sentimos con el corazón revive por segunda vez.

En cambio, en la escritura tradicional este componente乙 (yǐ) se escribe意 (yì). Este caracter que significa “significado” “idea” “voluntad” “pensamiento”, es muy sugestivo en sí mismo. Se construye sobre el corazón 心 (xīn) y contiene también 立 (lì) “estar de pie” y 日 (rì) “sol”. En este caso, lo que se repite al recordar es una idea, un pensamiento, basados en el corazón. Pero además, este “sol de pie”, compone a su vez el caracter 音 (yīn) “sonido”. Entonces, en 意 (yì),"idea", "pensamiento", nos da la imagen de un sonido que se genera en el corazón. Y en nuestro caracter de "recuerdo" 憶 (yì), podemos pensar en el sonido que recuerda el corazón, o bien en el pensamiento que se repite, y esto siempre sucede con el corazón. En castellano, la palabra "recordar" también contiene "re", de nuevo, y "cordis", corazón, o sea, "volver a pasar por el corazón".

 En cualquiera de los casos, 乙 (yǐ) o 意 (yǐ), van acompañados del corazón al costado忄 (xīn). En chino,el corazón se relaciona profundamente con el pensamiento y la mente. En "La mente en el corazón" desarrollo algunos de sus significados. Por eso muchas veces en español se traduce del chino la palabra “corazón-mente”, porque para ellos, funcionan juntos. Es como si estos caracteres chinos me explicaran las palabras de Descartes “pienso, luego existo”. Al ser consciente de que piensa, sabe que  existe. Si lo escribiera en chino podría traducirlo como “siento, luego existo”.



El corazón, tan importante en este caracter de recuerdo, memoria, también tiene una connotación muy interesante: está formado por tres gotas de agua unidas por un trazo 心. El agua es el elemento  que da vida a todos los seres vivos y al mismo tiempo tiene la capacidad de unirlos, como los ríos, los arroyos, las venas y las arterias. Del mismo modo, la memoria alimenta todas las otras funciones más complejas del pensamiento, es su sustento básico, no se puede prescindir de ella para reflexionar, formar ideas, analizar y construir el mundo según la propia percepción. La memoria, como un gran depósito, guarda los elementos de nuestro pasado y gracias a ella, podemos ser coherentes al realizar las  funciones más complejas a lo largo de nuestra vida. La memoria junta todo, registra, toma nota. Pero como el agua, puede tomar caminos impensados, hacer relaciones inesperadas.

Cuando enseño taichi, algunos alumnos me preguntan si hay algún momento en el que se logra hacer los movimientos sin pensar. Y yo me pregunto, ¿se puede vivir sin pensar? Si el pensamiento y la memoria se construyen con nuestro  corazón, ¿se puede vivir sin sentir?





jueves, 17 de octubre de 2013

Cada decisión, un acto de vida


¿Qué se necesita para tomar una decisión?

Cuando tomamos una decisión se pone en juego toda nuestra persona, en cuerpo, mente y espíritu. Según la ciencia moderna,  hay fundamentalmente tres hormonas que intervienen en la toma de decisiones: el cortisol, la testosterona y la oxitocina.

El cortisol se produce en las glándulas suprarrenales y su secreción está controlada por el hipotálamo, ubicado en el centro de la cabeza. Su producción está vinculada al estrés y actúa en la evaluación de situaciones de riesgo. En exceso puede resultar paralizante e impedir la toma de decisiones.

La testosterona es segregada principalmente por las glándulas sexuales (testículos y ovarios) y en menor medida por las suprarrenales. Esta hormona genera confianza en uno mismo y capacidad de asumir riesgos. Su déficit  genera indecisión, mientras que su exceso puede generar egocentrismo y desconsideración frente a los demás.

La oxitocina se genera en el hipotálamo y tiene importancia en la construcción de lazos de colaboración, de vínculos con los demás y en la confianza en los otros. Tiene un efecto contrario a la testosterona.

Estas tres hormonas actúan de modo conjunto y se equilibran mutuamente al tomar una decisión. Las hormonas estimulan los cambios químicos necesarios para que nuestro organismo pueda responder  a las situaciones externas. Se trata de un elemento maravilloso que conecta la mente con el cuerpo. Podemos comprender con nuestra mente, podemos saber lo que necesitamos, ¿pero cómo convertimos nuestro pensamiento en acción? Las hormonas disparan instantáneamente las respuestas de nuestro cuerpo y nos hacen actuar en coherencia con el pensamiento.

Por otro lado, las hormonas se vinculan íntimamente con nuestros sentimientos. Es difícil saber hasta qué punto las emociones generan cambios hormonales y viceversa, pero lo que me resulta evidente es que no podríamos hacer nada sin esta estrecha relación entre el pensamiento, el cuerpo y las emociones.

Según los antiguos textos de Taichi Chuan, la energía que necesitamos para hacer un movimiento proviene de la voluntad, el pensamiento y la intención, en chino 意 (yì). Como el taichi es un arte marcial, cada movimiento es una reacción de defensa y ataque, quiere decir que cada vez que hacemos un movimiento de taichi debemos tomar una decisión adecuada. Y nuestro pensamiento, 意 (yì), que además como caracter  tiene en su base el radical de corazón, sintetiza nuestra mente, nuestra emoción y nuestra capacidad física de reacción (literalmentee representa un sol de pie sobre el corazón). Por eso, practicar taichi chuan también involucra a la actividad hormonal.

Como siempre, la sabiduría antigua sintetiza campos que parecen diferentes e inconexos y sin embargo en la realidad actúan en conjunto y potencian mutuamente sus efectos. Si podemos explicar cosas es porque también somos incapaces de explicar cosas. Si hay cosas que tienen explicación también hay cosas que no tienen explicación.  La emoción tiene el poder de mantenernos conectados aun con lo que no tiene explicación.

jueves, 3 de octubre de 2013

Caminando con el Sol


El calendario maya es igual al chino en cuanto al modo de calcular el tiempo. Además, los dos se representan en forma de rueda. Como cualquier calendario, sirve para medir el tiempo, que como todos sabemos, depende del movimiento de la Tierra y el Sol. Esta medición es una descripción  detallada  del pasaje del tiempo y del cambio de las estaciones. El Sol no solamente es esencial para nuestra subsistencia sino que además, desde la antigüedad más remota, está ligado a la temporalidad. Por eso estos dos elementos, que son la importancia de la energía del sol y la regularidad de su movimiento, se combinaron para que los seres humanos podamos organizar nuestra economía, nuestras actividades y administrar nuestras energías.


En idioma chino el caracter Sol日 (rì) significa día y está presente como radical en caracteres relacionados con el tiempo y la temporalidad, como por ejemplo, tiempo 时间 (shí jiān), mañana 明天 (míng tiān), temprano 早 (zǎo), tarde 晚 (wǎn).

Lo hermoso del gráfico del calendario maya Cholq’ij es que en el centro hay un hombre, que está en una posición encorvada cargando sobre sus espaldas al tiempo en sus diferentes representaciones. Hace poco me enteré de que ese personaje en el centro del calendario representa a los Ajq'ij (cargadores del tiempo o daykeepers). Son miembros de su comunidad considerados guías espirituales y sanadores, respetados como autoridades morales (no políticas) en su clan, o círculo cercano. Lo que me fascina de esta idea es que esta persona respetada es un hombre o mujer que vive al mismo ritmo del Sol. Se levanta al amanecer, ofrece un sacrificio y realiza un saludo ritual al sol. Además, conoce profundamente al calendario. Como ropa distintiva, lleva en su cabeza una tela tejida de tal forma que refleja los cuatro puntos cardinales y el recorrido el Sol en la bóveda celeste. El Ajq’ij o cargador del tiempo considera que esta práctica es necesaria para que el Sol pueda realizar su recorrido diario, y que a través de estos ritos, lo ayuda a llevar adelante el arduo trabajo de atravesar el cielo ascendiendo durante la mañana, deteniéndose brevemente en la cima al mediodía y descendiendo a las profundidades durante la noche para descansar, y emerger nuevamente al alba.

El Ajq’ij me da la perfecta imagen de un practicante, ya que persiste acompañando al Sol diariamente y así realimenta y profundiza su poder y conocimiento. La importancia de la práctica es algo que también aprendí de los chinos.

Me pregunto qué sienten estas personas que llevan adelante su trabajo diario de la mano del Sol, el astro más poderoso para la vida en la Tierra. Se trata de una actitud de humildad ante las fuerzas superiores que da fuerza y poder a estos encargados de cuidar el tiempo. Es un modelo de la ley a seguir.

Otra vez, la sabiduría ancestral me conecta de un modo simple y directo con la naturaleza. Conectarme con ella también es conectarme con mi naturaleza interna. Aunque no sea fácil.



Aquí, un video en inglés donde un Ajq'ij moderno explica brevemente en qué consiste el rol de portador del tiempo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

22 de septiembre: Equinoccio de primavera


Hay un fenómeno astronómico que se da dos veces al año con una separación de seis meses: el equinoccio, y significa que ese día en particular, el día y la noche tienen la misma duración. Estos dos momentos del año son el 21 de marzo y el 21 de septiembre. En el hemisferio norte el 21 de marzo es el equinoccio de primavera y el 21 de septiembre el de otoño, mientras que en el hemisferio sur es a la inversa. Este es el único día en que el Sol sale exactamente por el este y se pone exactamente por el oeste en ambos hemisferios. Esto sucede porque  la inclinación del eje terrestre va cambiando en relación con el Sol  a lo largo de su traslación (un año, lo que le lleva a la Tierra completar una vuelta alrededor del Sol). Cuando el ángulo de su eje es perpendicular a  los rayos del Sol, éstos impactan con un ángulo de 90º con respecto al ecuador, y están a la misma distancia de los polos. Este  momento es el equinoccio. La tierra sigue su camino hacia el verano, después del equinoccio de primavera; y hacia el invierno, después del equinoccio de otoño.

 Si miramos la naturaleza, el equinoccio es un momento de máxima potencia y cambio. En el otoño se realiza tradicionalmente la cosecha más grande. Los antiguos chinos, así como muchas otras civilizaciones de la antigüedad, celebraban la Luna Llena del equinoccio de otoño, más brillante que las otras y que les permitía trabajar toda la noche. Después de ese momento, mientras su hemisferio se aleja del Sol, la naturaleza se va aletargando en el sueño invernal.

En cambio, cuando se acerca la primavera, vemos los árboles pelados del invierno. En ese instante único, en las ramas que parecían muertas, empiezan a brotar y explotar los botones verdes fosforescentes. En la representación del taichi (la polaridad fundamental yin-yang, o negativo-positiva en equilibrio constante) los equinoccios están representados por los pequeños puntos interiores, llamados "verdadero yin" y "verdadero yang".

Equinoccio de otoño y equinoccio de primavera, un punto único de inflexión entre la vida y la muerte. Pareciera que aquello que murió en un hemisferio brotara resucitando del otro lado del planeta, el momento en que "verdadero yin" y "verdadero yang" intercambian sus esencias  generando un tercero, algo nuevo.

Este año, el equinoccio de primavera cae 22 de septiembre y se da  una hermosa coincidencia, que también hay luna llena.


Como dice el monje zen Thich Nhat Hanh (en este video) “La vida no puede morir. Puede cambiar, puede convertirse en una cosa o en otra. Un ser no puede no ser.”  El hexagrama nº 23 del I Ching, Po “La desintegración” describe el momento en que se produce la muerte y la descomposición, es la destrucción, el aniquilamiento que llevan a cabo las fuerzas sombrías yin cuando llegan a su punto máximo. Pero el hexagrama que le sigue como una evolución natural es el nº 24, Fu “El retorno”, que muestra el regreso de la energía yang que entra y crece desde abajo, como la semilla del fruto que ya se pudrió, demostrando que la fuerza yang, luminosa, expansiva, vital es invencible.

Este momento tan poderoso del equinoccio de primavera también fue celebrado por los mayas, maestros de la astronomía. Construyeron pirámides de piedra que al entrar en relación con la dinámica luz del Sol, iban señalando los distintos momentos del año, entre otras cosas. En la pirámide de Kukulkán o Castillo de Chichén Itzá, en el equinoccio de primavera y durante diez minutos, se ilumina el cuerpo de la serpiente Kukulkan que representa la fuerza del Sol  descendiendo a la Tierra. (Aquí un video sobre el tema).

Eso que pasa arriba, afuera, pasa abajo, adentro. En el medio de esa corriente de cambio, atravesada por esa diagonal que se forma entre los dos equinoccios, por las vueltas de la tierra, por la fuerza del Sol, en el medio de ese instante sagrado, quizás algo se muere adentro mío y confío en que la fuerza yang del cielo va a volver a saltar desde mis pies, desde la base de mi columna, de colores y maneras nuevas.

jueves, 5 de septiembre de 2013

La mente en el corazón

Desde siempre escucho que la mente domina la razón, la inteligencia y la comprensión. Y por otro lado, en oposición, actúa el corazón, que gobierna las emociones, las pasiones y el cuerpo. Frases como “a mi cuerpo le pasan cosas”, “pensar con la cabeza”, “tener sangre fría”, suponen que el corazón y la mente funcionan de forma separada.

¿Qué pasa cuando nos preguntamos, por ejemplo "¿Qué es esto?", qué significa un puñado de arroz, una cucharada de azúcar, una tarde de lluvia, qué son diez pesos, un auto, una casa, un amigo?

Hay un significado que todos convenimos y entendemos, pero el significado verdadero se lo da, o lo encuentra, cada uno. La representación del verbo ser (como comenté en la entrada anterior) es 是 (shì), un sol con sus propios pies. Yo creo que la comprensión se da dentro de cada persona en cada momento. Un sol sobre sus propios pies tiene el poder de darle un sentido, basado en su percepción individual.  Entonces, el significado es esa especie de comprensión de los sentimientos.


       
  • 想 (xiǎng), pensar, considerar, desear: Sobre el corazón心 (xīn) está 相 (xiāng), observar, evaluar, que a su vez se compone de 目 mù, ojo, a la  derecha  de 木 mù, árbol. El ojo del corazón observando desde un punto fijo, el árbol.

  • 思 (sī), reflexionar, meditar, pensar: Sobre el corazón心 (xīn) está田 (tián), un campo cultivado. El pensamiento que se cultiva y crece en el campo, la tierra de nuestro corazón.

  • 意 (yì), voluntad, intención y deseo; significado: Sobre el corazón心 (xīn) está音 (yīn), sonido, compuesto por 立 (lì), estar de pie, y 日 (rì), Sol. Podemos pensar en el sonido que sale de nuestro corazón como motor de la voluntad o podemos ver la voluntad como un sol, que se pone de pie sobre nuestro corazón. 意 (yì) también quiere decir significado: el sentido interno de las palabras como símbolos, se da sobre nuestro corazón.

En todos estos casos, donde corazón心 (xīn) se encuentra en la parte inferior del caracter, también se da la idea, como pensaban los antiguos chinos, de que la vida y el movimiento se originan  abajo y se dirigen hacia arriba. No se trata del corazón superado o reducido por las ideas que están por encima, sino del corazón como base para ellas.

En los siguientes caracteres, el corazón, en este caso 忄 (xīn), está al costado:

        
  • 懂 (dǒng), comprender, entender: Tiene a la izquierda corazón 忄 (xīn), a su derecha董  (dǒng), que arriba tiene 艹 (cāo), hierba, y debajo, 重 (zhòng), importante, de peso. La comprensión se da de la mano del corazón, como una cuestión importante, de peso, que llega a lo profundo, a las raíces.

  • 悟 (wù), despertarse, darse cuenta: A la izquierda tiene corazón-mente 忄 (xīn), a la derecha tiene 吾 (wú), yo o nosotros, compuesto por 五 (wǔ), cinco, sobre 口 (kǒu), boca, abertura. El número cinco quizás haga referencia a los cinco elementos, dando un sentido totalizador: nuestro corazón que se vincula  a través de las bocas o aberturas de nuestros cinco sentidos, transmitiendo una idea de hacer consciente, de iluminación.

Hay muchos otros caracteres, como por ejemplo inteligente 聪 (cōng), recordar 忆 (yì), olvidar 忘 (wàng), aspiración 志 (zhì), concebir 怀 (huái), que también se fundamentan en el corazón. Por eso cuando traducimos "corazón" del chino, muchas veces necesitamos decir "corazón-mente".

Doy gracias a la sabiduría de los ancestros que nos pasaron estas letras escritas con corazón. El corazón como centro de nuestra percepción y nuestro pensamiento. El corazón como base de nuestra construcción de la realidad. En este mundo plagado de ilusiones, lo único que sabemos es  que sentimos. Ahora, también comprendo la estupidez humana, fuente de toda crueldad. Es la que no tiene corazón para comprender.